Lo que más me aterra es recordar cómo era el viejo Deng en aquellos años gloriosos y tumultuosos.
Una vez que una persona empieza a convertirse en esto, desarrolla el sabor de Deng. Con ese sabor, no puede progresar, piensa que ha sido difícil recorrer el camino, y piensa que todos los demás son unos grandes idiotas. De cara al futuro, hay que seguir explorando para mantenerse siempre joven.
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Lo que más me aterra es recordar cómo era el viejo Deng en aquellos años gloriosos y tumultuosos.
Una vez que una persona empieza a convertirse en esto, desarrolla el sabor de Deng. Con ese sabor, no puede progresar, piensa que ha sido difícil recorrer el camino, y piensa que todos los demás son unos grandes idiotas.
De cara al futuro, hay que seguir explorando para mantenerse siempre joven.