Los niños no tienen una etapa de rebeldía, los adultos son los que lo están. Muchas veces, lo que se llama la "etapa de rebeldía" en realidad es el niño creciendo, diferenciándose de sí mismo, mientras que los adultos todavía se quedan en "deberías escucharme". El niño ha cambiado, los adultos no lo han seguido, y así el conflicto se etiqueta como "rebeldía". Desde otra perspectiva: lo que los niños suelen resistir no son las reglas, sino ser ignorados, controlados o no respetados. Lo que realmente duele, a menudo, son los adultos: la autoridad es desafiada, la sensación de seguridad se tambalea, y el antiguo sistema ya no funciona. Si los adultos están dispuestos a mejorar su forma de comunicarse, reemplazando el "control" por "comprensión + límites", muchas "rebeldías" desaparecerán naturalmente.
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Los niños no tienen una etapa de rebeldía, los adultos son los que lo están. Muchas veces, lo que se llama la "etapa de rebeldía" en realidad es el niño creciendo, diferenciándose de sí mismo, mientras que los adultos todavía se quedan en "deberías escucharme". El niño ha cambiado, los adultos no lo han seguido, y así el conflicto se etiqueta como "rebeldía". Desde otra perspectiva: lo que los niños suelen resistir no son las reglas, sino ser ignorados, controlados o no respetados. Lo que realmente duele, a menudo, son los adultos: la autoridad es desafiada, la sensación de seguridad se tambalea, y el antiguo sistema ya no funciona. Si los adultos están dispuestos a mejorar su forma de comunicarse, reemplazando el "control" por "comprensión + límites", muchas "rebeldías" desaparecerán naturalmente.