En China, la generación que más ama a los niños ha criado a la generación que menos "ama" a los padres: los que no se atreven a hablar en voz alta con sus padres son los de los años 70 y 80, y ahora tampoco se atreven a hablar en voz alta con sus hijos. De niños, caminaban con la cola entre las piernas; de adultos, también caminan con la cola entre las piernas como padres. Encima, hay ancianos testarudos y hijos que se oponen. De niños, no se atrevieron a tener una etapa de rebeldía; en la mediana edad, no se atreven a perder su empleo; y de mayores, no se atreven a tener la menopausia. Seremos la última generación que "honra" a los padres y también la primera que los "abandona".
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En China, la generación que más ama a los niños ha criado a la generación que menos "ama" a los padres: los que no se atreven a hablar en voz alta con sus padres son los de los años 70 y 80, y ahora tampoco se atreven a hablar en voz alta con sus hijos. De niños, caminaban con la cola entre las piernas; de adultos, también caminan con la cola entre las piernas como padres. Encima, hay ancianos testarudos y hijos que se oponen. De niños, no se atrevieron a tener una etapa de rebeldía; en la mediana edad, no se atreven a perder su empleo; y de mayores, no se atreven a tener la menopausia. Seremos la última generación que "honra" a los padres y también la primera que los "abandona".