
El gobernador del Banco de Canadá, Tiff Macklem, pronunció un discurso sobre el futuro de la moneda, destacando las cuatro principales características de una buena moneda: seguridad y fiabilidad, libre convertibilidad, bajos costos de transacción y estabilidad del poder adquisitivo. La moneda en papel canadiense alcanza los 120 mil millones de CAD, mientras que la moneda digital llega a 1.6 billones de CAD, pero el 80% de los canadienses aún usan efectivo. En 2027 se lanzará una nueva generación de billetes de papel con tecnología anti-falsificación en 3D, y en 2026 se impulsará la legislación para la regulación de las stablecoins.
En su discurso, Macklem reveló un conjunto de datos impactantes: actualmente, el valor total de los billetes en circulación en Canadá es de aproximadamente 120 mil millones de CAD, mientras que los fondos digitales en cuentas de cheques alcanzan los 1.6 billones de CAD, superando ampliamente al efectivo. Esta diferencia de 13 veces parece indicar que el efectivo está a punto de desaparecer, pero la postura del Banco de Canadá es exactamente la opuesta: la popularización de los pagos digitales no significa el fin del efectivo.
Las encuestas muestran que aproximadamente el 80% de los canadienses (de todas las edades) y el 96% de las pequeñas y medianas empresas todavía usan efectivo. Estos datos rompen con la idea preconcebida de que los jóvenes no usan efectivo, demostrando que el efectivo sigue siendo un elemento indispensable en la sociedad canadiense. Macklem señaló que el efectivo tiene ventajas como sencillez, aceptación generalizada, bajos costos y fiabilidad. Especialmente en casos de cortes de energía, fallos en la red o incidentes de ciberseguridad, el efectivo sigue siendo un medio de pago confiable.
Para mantener el efectivo como una “buena moneda”, el Banco de Canadá continúa mejorando las tecnologías anti-falsificación y la accesibilidad de los billetes. La nueva generación de billetes comenzará a emitirse en 2027, incluyendo billetes de 20 CAD con características anti-falsificación dinámicas en 3D, y con imágenes del rey Carlos III y el monumento Vimy. También se emitirán billetes de 5 CAD con la imagen de Triffaux, y billetes de mayor denominación de 50 y 100 CAD con mayor seguridad. El Banco de Canadá se compromete a garantizar la continuidad y facilidad de acceso al efectivo, independientemente del desarrollo de los pagos digitales, para asegurar la opción de pago de todos los ciudadanos.
Este énfasis en el efectivo refleja la importancia que el banco central otorga a la inclusión financiera. No todos tienen smartphones o cuentas bancarias, y el efectivo proporciona igualdad de oportunidades para participar en la economía. Además, la naturaleza anónima del efectivo protege en cierta medida la privacidad personal, una característica difícil de ofrecer en los pagos digitales.
Las stablecoins, como criptomonedas que mantienen su valor anclado a una moneda fiduciaria, se consideran una frontera en el desarrollo de las monedas digitales. A diferencia de criptomonedas más volátiles como Bitcoin, las stablecoins están diseñadas para ser siempre canjeables por moneda fiduciaria a su valor nominal, combinando las ventajas tecnológicas de las criptomonedas con la estabilidad de la moneda. Actualmente, las principales stablecoins globales como Tether y USDC están vinculadas al dólar estadounidense, y Canadá también está explorando opciones de stablecoins vinculadas al CAD.
La Ley de Geniuses en EE.UU. ya ha establecido un marco regulatorio para las stablecoins, y Canadá anunció en su presupuesto federal de 2025 que el Banco de Canadá será responsable de regularlas, con la legislación correspondiente en proceso de redacción. Macklem enfatizó que las stablecoins deben convertirse en “buenas monedas”, cumpliendo con cuatro requisitos fundamentales.
Vinculación con la moneda del banco central y respaldo en activos líquidos de alta calidad: garantizar que las stablecoins tengan reservas reales y no sean solo aire
Respaldo en cualquier momento mediante canje por valor nominal, con costos y condiciones transparentes: asegurar que los poseedores puedan convertir sin obstáculos a moneda fiduciaria
Emisores con resiliencia operativa que garantice la fiabilidad del sistema: prevenir fallos técnicos o mala gestión que puedan causar corridas
Protección a los consumidores equivalente a la de los depósitos bancarios: ofrecer seguros de depósitos y otras redes de seguridad para proteger los derechos de los poseedores
El Banco de Canadá colaborará con el Ministerio de Finanzas para implementar en 2026 la regulación correspondiente, permitiendo a los canadienses usar stablecoins de forma segura y confiada. Este cronograma muestra que Canadá adopta una postura relativamente activa en la regulación de las stablecoins, sin prohibirlas por completo como algunos países, ni dejarlo totalmente sin regulación como otros. Esta estrategia busca equilibrar la protección del consumidor con la promoción de la innovación.
La banca abierta (también conocida como banca impulsada por el consumidor) es otra responsabilidad del Banco de Canadá. Su núcleo es permitir que los consumidores tengan mayor control sobre sus datos financieros personales, facilitando la comparación, selección de servicios financieros o autorización a terceros (como aplicaciones de gestión financiera o herramientas de inversión) para usar esos datos. Este concepto ya se ha implementado en Europa y Reino Unido, y Canadá está en proceso de seguir ese camino.
La banca abierta no solo puede mejorar la competencia y eficiencia del sistema financiero, sino también impulsar la innovación en productos. Imagina que puedas autorizar a una app de gestión financiera a acceder a tus datos en diferentes bancos, para comparar automáticamente las tasas hipotecarias más bajas o las carteras de inversión más adecuadas a tu perfil de riesgo. Este flujo de datos rompe con el monopolio de la información bancaria, obligando a las instituciones a ofrecer mejores servicios y precios más bajos.
El Banco de Canadá tomará como referencia las experiencias en seguridad de pagos y regulación de fondos, asegurando que el intercambio de datos sea seguro, transparente y con menor riesgo de fraude. Este es un desafío clave: abrir los datos implica potenciales vulnerabilidades de seguridad. Si las aplicaciones de terceros no implementan medidas de protección adecuadas, puede haber filtraciones o mal uso de datos. Por ello, la regulación del Banco de Canadá se centrará en certificar la idoneidad de los proveedores de servicios y en establecer normas estrictas para el uso de los datos.