¿Desanonizar la darknet? 1540 millones de dólares en transacciones ilegales ahora dominadas por stablecoins

La última información de la empresa de análisis blockchain Chainalysis muestra que en 2025 el panorama del comercio ilegal de criptomonedas experimentará un cambio estructural: por primera vez, las stablecoins reemplazarán completamente a Bitcoin, convirtiéndose en el principal medio en actividades en la dark web y en operaciones financieras ilícitas, con una participación sorprendente del 84%.

El total de transacciones ilegales durante el año alcanzó los 154 mil millones de dólares, y esta tendencia de “dolarización” marca una nueva fase de profesionalización e industrialización del crimen, además de estar profundamente vinculada a la geopolítica. Aunque el volumen total de transacciones ilegales aún representa menos del 1% de toda la economía criptográfica, la evolución de su naturaleza —de hackers individuales a actores estatales y redes de lavado de dinero industrializadas— plantea desafíos completamente nuevos para la seguridad financiera global y la regulación.

La supremacía de las stablecoins: la revolución de la “dolarización” en el mundo del crimen

Durante mucho tiempo, la narrativa clásica de hackers enmascarados acumulando Bitcoin en wallets en la dark web quedó obsoleta. Los datos de 2025 revelan un cambio decisivo: el centro de gravedad de la economía ilícita de criptomonedas se ha desplazado de la volatilidad de los precios de las criptomonedas originales a un sistema de sombra, estrechamente vinculado al dólar y altamente eficiente. Según el informe de Chainalysis, en los 154 mil millones de dólares en transacciones ilegales del año pasado, las stablecoins aportaron un 84%. Esto no es solo un cambio en la participación, sino una “modernización” de la infraestructura criminal.

Este desplazamiento no es casual; refleja una imagen en la sombra de las tendencias de la economía criptográfica legal. En el ámbito mainstream, las stablecoins dominan cada vez más debido a su facilidad para transferencias transfronterizas, su menor volatilidad en comparación con Bitcoin o Ethereum, y su amplio uso en finanzas descentralizadas (DeFi). Sin embargo, estas mismas características que aportan eficiencia a los usuarios legítimos también las convierten en herramientas ideales para grupos criminales complejos. La adopción de activos vinculados al dólar en lugar de Bitcoin indica que los delincuentes están usando un “sistema bancario en la sombra” que opera a velocidad de internet y que escapa a la regulación directa de EE. UU.

Esta “dolarización” del crimen otorga ventajas clave a los cárteles de drogas y actores estatales: pueden realizar pagos y liquidaciones usando una unidad de cuenta estable, sin exponerse a la volatilidad extrema del mercado de criptomonedas. Esto reduce la incertidumbre financiera en sus operaciones y hace posible la movilización de fondos ilícitos a gran escala y a largo plazo. Desde la perspectiva regulatoria, el foco de la persecución debe desplazarse de rastrear activos cuya volatilidad se observa en los precios, a seguir rutas de flujo digital que parecen estables pero en realidad son más ocultas.

Datos clave sobre la evolución de las monedas en transacciones ilegales 2020 - 2025

Para ilustrar claramente este cambio histórico, los siguientes datos destacan la trayectoria de los medios de intercambio ilícitos en los últimos seis años:

  • Caída de la participación de Bitcoin: en 2020, Bitcoin representaba más del 60% en transacciones ilegales, pero desde entonces ha ido disminuyendo año tras año, llegando a una posición secundaria en 2025.
  • Auge de las stablecoins: en contraste con la tendencia de Bitcoin, la participación de las stablecoins pasó de menos del 20% en 2020 a un 84% en 2025, logrando la dominancia total.
  • Expansión del volumen total de transacciones: el total de transacciones ilegales creció de unos pocos cientos de millones de dólares en 2020 a 154 mil millones en 2025, reflejando una mayor escala y profesionalización del crimen.
  • Estabilidad en la participación del ecosistema: aunque en cifras absolutas es enorme, estos 154 mil millones de dólares representan menos del 1% del total de la economía criptográfica legal en ese año, evidenciando diferentes perfiles de riesgo desde una perspectiva macro y micro.

La cadena de bloques en la geopolítica: los actores estatales como nuevos protagonistas

Si entre 2009 y 2019 fue la era de los “primeros” pequeños criminales en línea, y entre 2020 y 2024 la de la “profesionalización” del crimen, 2025 marca la llegada de la “tercera ola”: la entrada en escena de actores estatales a gran escala. En esta nueva etapa, la geopolítica se ha “subido a la cadena”. Los gobiernos comienzan a aprovechar los servicios especializados inicialmente creados para ciberdelincuentes, y a construir infraestructura propia para evadir sanciones a gran escala.

La acción de Rusia es especialmente destacada, demostrando la viabilidad de activos digitales respaldados por el Estado para evadir sanciones. Tras sentar las bases en 2024 con legislación relacionada, en febrero de 2025 Rusia lanzó el token A7A5 vinculado al rublo. En menos de un año, este token alcanzó un volumen de transacciones superior a los 93 mil millones de dólares, permitiendo a las entidades rusas sortear el sistema bancario global y transferir valor transfronterizo sin depender de SWIFT ni de bancos occidentales. Esto no solo es una prueba tecnológica, sino una reconfiguración estratégica de los canales financieros estatales.

De manera similar, Irán continúa utilizando redes de agentes para financiar actividades ilícitas mediante blockchain. Según información confirmada en listas de sanciones, estas redes han facilitado lavado de dinero, venta ilegal de petróleo y compra de armas y mercancías por un valor superior a 2 mil millones de dólares. A pesar de los reveses militares, grupos terroristas aliados con Irán como Hezbollah, Hamas y los Hutíes están usando criptomonedas a una escala sin precedentes. Corea del Norte, por su parte, vivió en 2025 su año más destructivo hasta ahora: hackers vinculados al régimen robaron 2 mil millones de dólares, impulsados por varias catastróficas operaciones de gran escala. La más destacada fue un ataque en febrero contra un CEX importante, que causó pérdidas cercanas a 1.5 mil millones de dólares, convirtiéndose en el mayor robo digital en la historia de las criptomonedas. Estos eventos dejan claro que las criptomonedas se han convertido en una herramienta central en la lucha geopolítica y en la evasión del sistema financiero internacional.

La industrialización del lavado de dinero: el ecosistema oscuro de “lavado como servicio”

El aumento explosivo en el volumen de transacciones ilícitas está impulsado por el surgimiento de redes chinas de lavado de dinero (CMLNs) como la principal fuerza en el ecosistema ilegal en blockchain. Estas redes han impulsado la diversificación y profesionalización del crimen en criptomonedas. Basadas en marcos operativos como “Huione Guarantee”, estas redes han creado empresas criminales integradas. Ofrecen capacidades profesionales de “lavado como servicio”, atendiendo a una variedad de clientes, desde estafadores y operadores de fraudes, hasta hackers y financiadores de terrorismo apoyados por Corea del Norte.

Una tendencia clave identificada en 2025 es que tanto actores ilícitos como actores estatales dependen cada vez más de proveedores de infraestructura “todo en uno”. Estos proveedores, visibles en la cadena, han evolucionado de ser distribuidores especializados a plataformas integradas. Ofrecen servicios como registro de dominios, alojamiento resistente a cierres, y otras tecnologías diseñadas para resistir cierres, denuncias y sanciones. Al ofrecer una infraestructura flexible, amplían la cobertura de las actividades maliciosas. Permiten que delincuentes motivados por beneficios económicos y actores estatales puedan seguir operando incluso cuando las autoridades intentan desmantelar sus redes. Este ecosistema maduro y segmentado convierte las actividades de lavado en una línea de producción oscura, altamente eficiente y resistente a los golpes.

La convergencia de amenazas digitales y físicas: una nueva dimensión de la violencia criminal

Aunque la narrativa de la criminalidad en criptomonedas suele centrarse en el robo digital y el lavado de dinero, 2025 demuestra claramente que las actividades en la cadena se entrelazan cada vez más con la violencia física. La trata de personas utiliza cada vez más criptomonedas para gestionar logística financiera y transferir beneficios de forma relativamente anónima a través de fronteras. Lo más inquietante es que los ataques de extorsión física han aumentado. Los delincuentes usan la violencia para forzar a las víctimas a transferir activos, y suelen aprovechar picos en los precios de las criptomonedas para lanzar estos ataques y maximizar el valor del robo.

Esta tendencia representa una escalada peligrosa en los patrones delictivos. Difumina la línea entre ciberdelincuencia y delitos violentos tradicionales, y plantea nuevos desafíos para las fuerzas del orden en diferentes ámbitos. Las víctimas no solo enfrentan pérdidas patrimoniales, sino también amenazas directas a su integridad física. Esto requiere que los investigadores tengan habilidades en análisis blockchain y experiencia en casos de violencia y trata de personas, además de redes de colaboración. La función de “empoderamiento” de las criptomonedas en estos delitos hace que su regulación y rastreo ya no sean solo un asunto financiero, sino una cuestión de seguridad personal y orden público.

Conoce más: el estado global de la regulación de las stablecoins

Frente al papel central de las stablecoins en las finanzas ilícitas, las autoridades regulatorias de todo el mundo están intensificando sus acciones. Estados Unidos, la Unión Europea, Singapur y otros jurisdicciones principales han lanzado o están desarrollando marcos regulatorios específicos para las stablecoins, que incluyen auditorías estrictas de reservas, garantías de redención y cumplimiento integral de AML y KYC. Sin embargo, el desafío radica en equilibrar la gestión del riesgo con la innovación. Normas demasiado estrictas pueden empujar las actividades a zonas de vacío regulatorio o a alternativas completamente anónimas, mientras que una regulación insuficiente puede aumentar los riesgos sistémicos. La clave de esta lucha será si se logra establecer estándares regulatorios globales que eviten la “arbitraje regulatorio”.

Análisis de fondo: de la Ruta de la Seda a los “servicios de lavado” — una breve historia del financiamiento del crimen en la red

Para entender el panorama actual dominado por las stablecoins, es necesario revisar la evolución de las herramientas financieras del crimen en línea. En los primeros años (2011-2017), Bitcoin fue la principal moneda, con eventos emblemáticos como el mercado negro de la Ruta de la Seda, dominado por tecnófilos y con un medio de pago único. En la fase intermedia (2018-2024), con la expansión de DeFi y la complejidad del ecosistema en cadena, Bitcoin, Ethereum y las primeras stablecoins coexistieron, y se popularizaron mezcladores y puentes entre cadenas, profesionalizando los servicios criminales. Desde 2025 en adelante, entramos en la era de las stablecoins y la industrialización, donde monedas como USDT y USDC dominan y se integran con redes de lavado de dinero estatales y estrategias de evasión geopolítica, formando un sistema maduro de “lavado como servicio”. Esta historia demuestra que las formas delictivas siempre se adaptan a las tecnologías financieras más eficientes.

A pesar de estas tendencias preocupantes, en un contexto más amplio, el volumen de transacciones ilegales en 2025 sigue siendo menos del 1% de la economía criptográfica legal. Sin embargo, esa pequeña proporción, por su carácter, genera una profunda preocupación: la integración de actores estatales en la cadena de suministro ilícita mediante stablecoins, lo que hace que los reguladores y las agencias de inteligencia teman por la integridad del ecosistema y la estabilidad geopolítica global. De cara a 2026, los desafíos para los gobiernos, los equipos de cumplimiento y los profesionales de seguridad serán cómo desactivar una economía sombra ya altamente tecnificada, profesionalizada y patrocinada por Estados. La colaboración entre las fuerzas del orden, los reguladores y las empresas de criptomonedas será crucial, ya que el resultado de esta batalla tendrá un impacto duradero en la estabilidad y seguridad del sistema financiero mundial en el futuro.

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