Trump ordena a Estados Unidos abandonar 66 organizaciones internacionales, incluyendo 31 agencias de las Naciones Unidas y 35 organizaciones no pertenecientes a la ONU. La Casa Blanca afirma que estas organizaciones promueven “políticas climáticas radicales y conceptos de gobernanza global” que van en contra de los intereses estadounidenses. Entre las organizaciones que se retiran se encuentran el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). La ONU enfrenta una crisis financiera debido a la negativa de Estados Unidos a pagar sus cuotas, habiendo reducido su presupuesto en un 7% y eliminado 2,900 puestos de trabajo.
Las tres principales categorías de las 66 organizaciones
En la nota del presidente, Trump instruye a las agencias estadounidenses a dejar de participar y dejar de financiar a estas entidades. La Casa Blanca no ha proporcionado una lista específica de estas organizaciones, pero afirma que promueven “políticas climáticas radicales, conceptos de gobernanza global y una ideología que entra en conflicto con la soberanía y la economía de Estados Unidos”. Según el memorando, las 66 organizaciones se dividen en tres categorías principales.
La primera categoría son los órganos centrales de la ONU, con 31 organizaciones. Estas abarcan áreas como cambio climático, derechos humanos y ayuda al desarrollo. Las retiradas más destacadas incluyen el IPCC y la CMNUCC de 1992. Este tratado establece el objetivo de estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera y requiere que los países miembros presenten anualmente inventarios de emisiones que contribuyen al calentamiento global. La misma estructura respalda el Acuerdo de París, del cual Trump ya había ordenado la salida, y cuya salida se espera que entre en vigor a finales de este mes.
La segunda categoría son organizaciones multilaterales no pertenecientes a la ONU, con 35 organizaciones. Incluyen mecanismos de cooperación regional, alianzas técnicas especializadas y diversos organismos de coordinación internacional. La declaración de la Casa Blanca dice: “Retirar estas organizaciones terminará con la financiación y participación de los contribuyentes estadounidenses en aquellas que priorizan la agenda globalista por encima de los intereses de Estados Unidos, o que manejan temas importantes de manera ineficiente o ineficaz, porque el dinero de los contribuyentes estadounidenses es mejor invertido en otros ámbitos que apoyen sus misiones.”
La tercera categoría son organizaciones que, según la administración Trump, tienen prejuicios ideológicos. El secretario de Estado, Rubio, afirmó en un comunicado del miércoles: “Ya no podemos aceptar que la sangre, el sudor y la riqueza del pueblo estadounidense se transfieran a estas instituciones, y que casi no haya retorno. Se acabaron los días en que miles de millones de dólares de los contribuyentes se destinaban en detrimento de los intereses de nuestro pueblo.” Rubio afirmó que estas organizaciones intentan socavar la soberanía de Estados Unidos.
La crisis financiera de la ONU
El memorando no especifica cuánto dinero se verá afectado por esta retirada, pero la decisión se tomó apenas una semana después de que la ONU aprobara un recorte presupuestario del 7%. La ONU enfrenta una crisis financiera que en gran medida se debe a la negativa de Estados Unidos a pagar sus cuotas. Este recorte incluye la eliminación de 2,900 puestos, una de las medidas tomadas en un esfuerzo por reducir gastos. El año pasado, la ONU también anunció que los baños de su sede en Nueva York dejarían de ofrecer toallas de papel.
Estados Unidos es el mayor contribuyente financiero de la ONU, aportando aproximadamente el 22% del presupuesto regular y el 27% del presupuesto de mantenimiento de la paz. Si Estados Unidos detiene completamente sus pagos, la brecha financiera de la ONU podría alcanzar miles de millones de dólares. Aún más grave, esto podría desencadenar una reacción en cadena, con otros países reduciendo o retrasando sus contribuciones, agravando aún más la situación financiera de la organización.
La ONU ya ha comenzado a prepararse para el peor escenario. La eliminación de 2,900 puestos significa que aproximadamente el 10% de los empleados perderán sus empleos, lo que afectará gravemente la capacidad de la organización para cumplir con sus misiones. Desde medidas tan absurdas como dejar de ofrecer papel en los baños, se puede ver cuán apretada está la situación financiera de la ONU. Cuando una organización global tiene que recortar incluso los suministros básicos de oficina, su capacidad para llevar a cabo tareas importantes queda en duda.
Las tres categorías principales de organizaciones que abandona Estados Unidos
Órganos centrales de la ONU (31): relacionadas con cambio climático (IPCC, CMNUCC), consejo de derechos humanos, UNESCO, etc.
Organizaciones multilaterales no ONU (35): mecanismos de cooperación regional, alianzas técnicas especializadas, organismos de coordinación internacional.
Organizaciones con prejuicios ideológicos: que promueven la agenda globalista o que se consideran que dañan la soberanía estadounidense.
Un portavoz de la ONU afirmó que, hasta tener más detalles, no harán comentarios públicos. Esta actitud cautelosa refleja que la ONU es consciente de la gravedad de la decisión de Trump, pero prefiere no confrontar públicamente antes de conocer todos los detalles, para evitar empeorar aún más las relaciones con Estados Unidos.
Reconfiguración del orden mundial y oportunidades en activos de refugio
Desde que comenzó su segundo mandato hace un año, Trump ha intentado reducir la financiación de Estados Unidos a la ONU, detener su participación en el Consejo de Derechos Humanos, extender la suspensión de ayuda a Palestina y salir de la UNESCO. Además, anunció planes para abandonar la Organización Mundial de la Salud y el Acuerdo de París. La retirada de 66 organizaciones en una sola acción es la culminación de esta serie de movimientos.
Trump y sus aliados han mantenido una postura hostil hacia la ONU, otras organizaciones internacionales y diversos tratados internacionales. Esta actitud se basa en el principio de “Estados Unidos primero”: EE. UU. no debe pagar una parte desproporcionada del costo de las organizaciones internacionales, no debe estar sujeto a reglas internacionales y no debe ceder soberanía a organismos de gobernanza global. Esta política aislacionista contrasta claramente con el orden internacional que EE. UU. ayudó a construir tras la Segunda Guerra Mundial.
Activistas ambientales advierten que la salida de Trump dejará a Estados Unidos fuera de las decisiones clave sobre cómo abordar el calentamiento global. Manish Bapna, presidente del Comité para la Protección de Recursos Naturales, dijo: “Permitir que otros países establezcan las reglas del juego para la inevitable transición a energías limpias no solo es autodestructivo; también significa renunciar a billones de dólares en inversión, empleo, menores costos energéticos y oportunidades para que las tecnologías limpias estadounidenses ingresen a nuevos mercados.”
Desde una perspectiva geopolítica, la salida masiva de EE. UU. crea oportunidades para que otras grandes potencias llenen el vacío de poder. Tras la retirada, China, la Unión Europea y otros podrían aumentar su influencia. Esta reconfiguración del orden mundial generará incertidumbre geopolítica a largo plazo. Para el mercado de criptomonedas, esta incertidumbre suele aumentar el atractivo de activos refugio, y Bitcoin, como activo descentralizado que no está controlado por ningún gobierno, podría beneficiarse de la crisis de confianza que genera la salida de EE. UU. de las organizaciones internacionales.
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¿Por qué Trump ordenó a Estados Unidos abandonar 66 organizaciones internacionales?
Trump ordena a Estados Unidos abandonar 66 organizaciones internacionales, incluyendo 31 agencias de las Naciones Unidas y 35 organizaciones no pertenecientes a la ONU. La Casa Blanca afirma que estas organizaciones promueven “políticas climáticas radicales y conceptos de gobernanza global” que van en contra de los intereses estadounidenses. Entre las organizaciones que se retiran se encuentran el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). La ONU enfrenta una crisis financiera debido a la negativa de Estados Unidos a pagar sus cuotas, habiendo reducido su presupuesto en un 7% y eliminado 2,900 puestos de trabajo.
Las tres principales categorías de las 66 organizaciones
En la nota del presidente, Trump instruye a las agencias estadounidenses a dejar de participar y dejar de financiar a estas entidades. La Casa Blanca no ha proporcionado una lista específica de estas organizaciones, pero afirma que promueven “políticas climáticas radicales, conceptos de gobernanza global y una ideología que entra en conflicto con la soberanía y la economía de Estados Unidos”. Según el memorando, las 66 organizaciones se dividen en tres categorías principales.
La primera categoría son los órganos centrales de la ONU, con 31 organizaciones. Estas abarcan áreas como cambio climático, derechos humanos y ayuda al desarrollo. Las retiradas más destacadas incluyen el IPCC y la CMNUCC de 1992. Este tratado establece el objetivo de estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera y requiere que los países miembros presenten anualmente inventarios de emisiones que contribuyen al calentamiento global. La misma estructura respalda el Acuerdo de París, del cual Trump ya había ordenado la salida, y cuya salida se espera que entre en vigor a finales de este mes.
La segunda categoría son organizaciones multilaterales no pertenecientes a la ONU, con 35 organizaciones. Incluyen mecanismos de cooperación regional, alianzas técnicas especializadas y diversos organismos de coordinación internacional. La declaración de la Casa Blanca dice: “Retirar estas organizaciones terminará con la financiación y participación de los contribuyentes estadounidenses en aquellas que priorizan la agenda globalista por encima de los intereses de Estados Unidos, o que manejan temas importantes de manera ineficiente o ineficaz, porque el dinero de los contribuyentes estadounidenses es mejor invertido en otros ámbitos que apoyen sus misiones.”
La tercera categoría son organizaciones que, según la administración Trump, tienen prejuicios ideológicos. El secretario de Estado, Rubio, afirmó en un comunicado del miércoles: “Ya no podemos aceptar que la sangre, el sudor y la riqueza del pueblo estadounidense se transfieran a estas instituciones, y que casi no haya retorno. Se acabaron los días en que miles de millones de dólares de los contribuyentes se destinaban en detrimento de los intereses de nuestro pueblo.” Rubio afirmó que estas organizaciones intentan socavar la soberanía de Estados Unidos.
La crisis financiera de la ONU
El memorando no especifica cuánto dinero se verá afectado por esta retirada, pero la decisión se tomó apenas una semana después de que la ONU aprobara un recorte presupuestario del 7%. La ONU enfrenta una crisis financiera que en gran medida se debe a la negativa de Estados Unidos a pagar sus cuotas. Este recorte incluye la eliminación de 2,900 puestos, una de las medidas tomadas en un esfuerzo por reducir gastos. El año pasado, la ONU también anunció que los baños de su sede en Nueva York dejarían de ofrecer toallas de papel.
Estados Unidos es el mayor contribuyente financiero de la ONU, aportando aproximadamente el 22% del presupuesto regular y el 27% del presupuesto de mantenimiento de la paz. Si Estados Unidos detiene completamente sus pagos, la brecha financiera de la ONU podría alcanzar miles de millones de dólares. Aún más grave, esto podría desencadenar una reacción en cadena, con otros países reduciendo o retrasando sus contribuciones, agravando aún más la situación financiera de la organización.
La ONU ya ha comenzado a prepararse para el peor escenario. La eliminación de 2,900 puestos significa que aproximadamente el 10% de los empleados perderán sus empleos, lo que afectará gravemente la capacidad de la organización para cumplir con sus misiones. Desde medidas tan absurdas como dejar de ofrecer papel en los baños, se puede ver cuán apretada está la situación financiera de la ONU. Cuando una organización global tiene que recortar incluso los suministros básicos de oficina, su capacidad para llevar a cabo tareas importantes queda en duda.
Las tres categorías principales de organizaciones que abandona Estados Unidos
Órganos centrales de la ONU (31): relacionadas con cambio climático (IPCC, CMNUCC), consejo de derechos humanos, UNESCO, etc.
Organizaciones multilaterales no ONU (35): mecanismos de cooperación regional, alianzas técnicas especializadas, organismos de coordinación internacional.
Organizaciones con prejuicios ideológicos: que promueven la agenda globalista o que se consideran que dañan la soberanía estadounidense.
Un portavoz de la ONU afirmó que, hasta tener más detalles, no harán comentarios públicos. Esta actitud cautelosa refleja que la ONU es consciente de la gravedad de la decisión de Trump, pero prefiere no confrontar públicamente antes de conocer todos los detalles, para evitar empeorar aún más las relaciones con Estados Unidos.
Reconfiguración del orden mundial y oportunidades en activos de refugio
Desde que comenzó su segundo mandato hace un año, Trump ha intentado reducir la financiación de Estados Unidos a la ONU, detener su participación en el Consejo de Derechos Humanos, extender la suspensión de ayuda a Palestina y salir de la UNESCO. Además, anunció planes para abandonar la Organización Mundial de la Salud y el Acuerdo de París. La retirada de 66 organizaciones en una sola acción es la culminación de esta serie de movimientos.
Trump y sus aliados han mantenido una postura hostil hacia la ONU, otras organizaciones internacionales y diversos tratados internacionales. Esta actitud se basa en el principio de “Estados Unidos primero”: EE. UU. no debe pagar una parte desproporcionada del costo de las organizaciones internacionales, no debe estar sujeto a reglas internacionales y no debe ceder soberanía a organismos de gobernanza global. Esta política aislacionista contrasta claramente con el orden internacional que EE. UU. ayudó a construir tras la Segunda Guerra Mundial.
Activistas ambientales advierten que la salida de Trump dejará a Estados Unidos fuera de las decisiones clave sobre cómo abordar el calentamiento global. Manish Bapna, presidente del Comité para la Protección de Recursos Naturales, dijo: “Permitir que otros países establezcan las reglas del juego para la inevitable transición a energías limpias no solo es autodestructivo; también significa renunciar a billones de dólares en inversión, empleo, menores costos energéticos y oportunidades para que las tecnologías limpias estadounidenses ingresen a nuevos mercados.”
Desde una perspectiva geopolítica, la salida masiva de EE. UU. crea oportunidades para que otras grandes potencias llenen el vacío de poder. Tras la retirada, China, la Unión Europea y otros podrían aumentar su influencia. Esta reconfiguración del orden mundial generará incertidumbre geopolítica a largo plazo. Para el mercado de criptomonedas, esta incertidumbre suele aumentar el atractivo de activos refugio, y Bitcoin, como activo descentralizado que no está controlado por ningún gobierno, podría beneficiarse de la crisis de confianza que genera la salida de EE. UU. de las organizaciones internacionales.