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En lo que muchos observadores podrían caracterizar como irónico y, en algunos aspectos, completamente predecible, Merriam-Webster ha nombrado “slop” como la Palabra del Año 2025—un término que se usa cada vez más para describir grandes volúmenes de contenido digital de baja calidad generado a escala, por inteligencia artificial.
No es que este contenido sea incorrecto; es que es correcto de maneras que parecen extrañamente fuera de lugar y claramente escritos por IA.
Slop no es una palabra nueva, ni especialmente compleja. Históricamente, se refería a barro blando, residuos líquidos o mezclas poco apetitosas de origen incierto. En el contexto digital actual—donde los significados evolucionan, se superponen y ocasionalmente se difuminan—el término ha sido reutilizado para describir una creciente incomodidad por la cantidad de material que circula en línea, gran parte de él competente en la superficie y vacío en su interior.
Este contenido—que puede incluir artículos, publicaciones, pies de foto, resúmenes y explicaciones—tiene rasgos familiares. Es gramaticalmente correcto, tonalmente neutral y muy calificado. Explica ideas con cuidado, a veces de manera repetitiva, como si la claridad pudiera sustituir a la perspectiva.
No solo utiliza muchas em dashes—sino que también emplea paralelismos negativos a veces incoherentes. El resultado es una escritura que parece terminada pero que permanece extrañamente inacabada.
De manera similar, el slop generado por IA usa muchas emojis infantiles y puntos de viñeta para explicar cosas a lectores fácilmente distraídos. Es:
🤖 Producido rápidamente y a escala
🔁 Repetitivo en estructura y redacción
😐 Y confiado en el tono, independientemente de la profundidad
En su núcleo—y vale la pena reconocer cuántas veces aparece esa frase en discusiones como esta—el slop refleja un cambio de escasez a abundancia, de creación deliberada a producción automatizada. Ese cambio ha traído saturación de contenido, fatiga del lector y una creciente dificultad para distinguir entre trabajo realizado con reflexión y trabajo simplemente generado.
Los críticos—en el slop de IA esos críticos nunca son nombrados, y a veces son producto de alucinaciones—argumentan que este material aplasta la voz y entrena algoritmos en su propia monotonía. Los partidarios—igual—contrarrestan que reduce barreras y refleja patrones que hace tiempo están presentes en la escritura humana. Ambas opiniones se citan con frecuencia, a veces en la misma frase.
Al final, la elección de “slop” por Merriam-Webster funciona como diagnóstico y ejemplo—a un tiempo—una palabra para una era definida por escala, automatización y una incómoda combinación de eficiencia y vacío. Aun así, la creciente conciencia del problema puede ser en sí misma alentadora, sugiriendo que los lectores saben en qué están, incluso si siguen leyendo igual.