El caso relacionado con el escándalo de OneCoin en Londres está atrayendo atención, ya que la abogada Claire Gill, que anteriormente representó al proyecto, es acusada de mala conducta profesional. La Agencia de Regulación de Abogados de Inglaterra afirma que Gill envió una carta de amenaza de demanda por difamación a Jennifer McAdam en 2017, aunque en ese momento OneCoin ya mostraba signos de fraude. McAdam perdió dinero en la herencia debido al proyecto y advirtió a la comunidad.
OneCoin colapsó posteriormente, la fundadora Ruja Ignatova desapareció y fue buscada por Estados Unidos por apropiación de miles de millones de dólares. La defensa afirma que Gill solo actuó bajo las instrucciones de su cliente y que no se llevó a cabo ninguna demanda.
El caso ocurre en un contexto en el que Reino Unido está fortaleciendo las acciones de “terrorismo legal” para silenciar a los críticos. Si se determina que ha violado las leyes, Gill podría ser sancionada severamente o prohibida ejercer su profesión. El caso pone de manifiesto el debate sobre los límites éticos de los abogados al defender a clientes sospechosos de fraude.