Los números que revelan la erosión de la popularidad de Milei a comienzos de 2026

El deterioro de la popularidad de Milei traspasó un nuevo umbral preocupante para el oficialismo. La consultora internacional Atlas Intel, la misma que acertó en sus proyecciones sobre la victoria electoral del mandatario en 2023, acaba de publicar su monitor mensual “Latam Pulse” con datos que confirman una tendencia al declive.

El estudio, basado en 4.761 encuestas digitales a escala nacional durante febrero de 2026 y a los que accedió El Cronista, expone una realidad incómoda: el rechazo presidencial trepó al 55,3%. En contraste, el respaldo se redujo al 41,5%, mientras apenas un 3,3% se abstuvo de definirse. Esto marca una diferencia negativa de casi 14 puntos, evidenciando una clara caída respecto a enero, cuando la desaprobación alcanzaba 52,8% y la aprobación 43,3%.

La erosión de apoyo medida en cifras generales

Al consultar sobre la gestión diaria del Gobierno, el panorama es similar. El 53,1% de los encuestados califica el desempeño como “malo o muy malo”, mientras un 35% mantiene una perspectiva positiva catalogándolo de “excelente o bueno”, y un 11,9% lo sitúa en el rango regular. El salto en el rechazo resulta notable al observar el histórico: hace apenas un mes, la evaluación negativa estaba por debajo del 50%, específicamente en 47,6%.

Esta trayectoria descendente en la popularidad de Milei refleja un debilitamiento más profundo que simple fluctuación coyuntural. Los números sugieren una consolidación del descontento, no apenas un repunte temporal.

Género y edad: las grietas donde se fragmenta el apoyo

El análisis por segmentos demográficos revela profundas divisiones en cómo diferentes grupos perciben al presidente. Entre los hombres, todavía mantiene un saldo positivo con 51,5% de aprobación frente a 46% de rechazo. Sin embargo, la brecha se invierte dramáticamente con las mujeres: allí la desaprobación salta al 63,2%, dejando la imagen favorable en apenas 33%.

Por tramos de edad, la radiografía muestra un patrón inquietante. El grupo de 35 a 44 años es donde el rechazo alcanza su máxima expresión con un contundente 72,7%. Distinto es el panorama entre los jóvenes de 25 a 34 años y los adultos mayores (60 a 100 años), donde la aprobación logra sus mejores registros, superando los 42 y 43 puntos respectivamente. Este fenómeno sugiere que la popularidad de Milei sigue dependiendo de una base etaria específica, con vulnerabilidad crítica en sectores de edad productiva.

Geografía electoral: Nuevo Cuyo como bastión frente al rechazo porteño

La variable geográfica añade otra dimensión preocupante. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), históricamente inclinada hacia opciones de centroderecha, la desaprobación llega al 66,1%. En el decisivo Gran Buenos Aires (GBA) marca 56,7%. El único territorio donde el modelo libertario conserva solidez es Nuevo Cuyo, donde Milei ostenta 61,1% de aprobación, convirtiéndolo en el gran reducto de resistencia.

Esta geografía electoral del apoyo revela concentración riesgosa en regiones específicas, lo que agudiza la vulnerabilidad política del mandatario fuera de su bastión tradicional.

El factor económico: desempleo y pesimismo como ancladores del rechazo

La variable económica traza una línea divisoria nítida. El único segmento de ingresos que aprueba mayoritariamente es el de mayor poder adquisitivo: hogares con más de $3.000.000 mensuales otorgan 54,4% de apoyo. En contraste, estratos con menos de $630.000 mensuales elevan el pulgar hacia abajo a 62,9%.

Este desgajamiento económico explica parte de la erosión de popularidad. El 62% define la situación económica general como “mala”, mientras un aplastante 77% tiene la misma mirada sobre el mercado laboral. A nivel doméstico, el 57% percibe que su economía familiar atraviesa un mal momento.

Las proyecciones futuras: un horizonte sin respiros

Las expectativas hacia adelante no ofrecen alivio. Mirando seis meses al frente, el 50% cree que la economía general empeorará aún más. En el empleo la proyección es aún más sombría: 55% anticipa un deterioro laboral futuro. Esta carencia de esperanza en la microeconomía configura un escenario desafiante para un Gobierno que requiere urgentemente recomponer su capital político y la popularidad de Milei que mostró signos de fortaleza en sus inicios.

El deterioro identificado por Atlas Intel no es marginal sino estructural, abarcando amplios segmentos de la sociedad y consolidando un rechazo que atraviesa geografías, generaciones e ingresos.

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