Últimamente he estado pensando en una cuestión: cuando la volatilidad del mercado aumenta y las perspectivas económicas son inciertas, ¿dónde deberíamos esconder nuestro capital? Esto implica la elección de activos de cobertura.



Los activos de cobertura tradicionales son principalmente el oro. ¿Por qué el oro ha sido siempre considerado un refugio seguro? Porque en momentos de inflación, crisis económica o turbulencias geopolíticas, puede mantener su valor e incluso apreciarse. También tiene buena liquidez, pero su desventaja es que no genera ingresos por dividendos y en el corto plazo todavía puede experimentar fluctuaciones de precio. La plata y otros metales preciosos son similares, pero con mayor volatilidad, a veces incluso ofrecen oportunidades de especulación, aunque a largo plazo su capacidad de preservar capital no es tan buena como la del oro.

Los bonos gubernamentales (especialmente los bonos estadounidenses) son considerados el refugio final en tiempos de crisis. Los bonos del Tesoro de EE. UU. son conocidos como activos “sin riesgo” debido a su fiabilidad, y pueden proporcionar ingresos de intereses estables. Pero en un entorno de tasas bajas, los rendimientos son limitados y la inflación puede erosionar su valor real, lo cual es un dilema. El yen y el franco suizo también son activos de refugio comunes, ya que estas economías son estables y tienen baja inflación, y en tiempos de tensión geopolítica son especialmente atractivos, además de tener buena liquidez.

Curiosamente, el petróleo a veces también puede convertirse en un activo de cobertura. Especialmente cuando las crisis involucran interrupciones en el suministro en Oriente Medio o conflictos, los precios del petróleo suelen dispararse. Pero esta lógica es antifrágil, ya que el petróleo depende mucho de la situación económica global y la demanda energética.

La tendencia actual es que la definición de activos de cobertura se está ampliando. Bitcoin y algunas criptomonedas empiezan a ser considerados activos digitales de cobertura, especialmente en contextos de incertidumbre económica y presión inflacionaria. La descentralización, la oferta limitada y el potencial de crecimiento a largo plazo, atraen a muchos inversores. Por supuesto, la alta volatilidad y la incertidumbre regulatoria representan riesgos. Los bienes raíces también son un clásico activo de cobertura, que en economías estables generalmente preservan o aumentan su valor, además de generar ingresos pasivos mediante alquileres. La desventaja es que tienen poca liquidez y altos costos.

Otra categoría que a menudo se pasa por alto son las acciones defensivas. Aquellas empresas que ofrecen bienes o servicios básicos (alimentos, farmacéuticas, etc.) suelen ser más resistentes a las caídas en tiempos de recesión, y tienen potencial de crecimiento además de dividendos.

Mi observación es que la efectividad de los activos de cobertura depende de la naturaleza y la duración de la crisis. No existe un activo de cobertura perfecto único; lo clave es la diversificación de la cartera. Combinar oro y bonos tradicionales con las nuevas criptomonedas, además de algunos activos defensivos, permite afrontar mejor la volatilidad del mercado. Últimamente también he estado siguiendo el mercado de estos activos en Gate, por si alguien tiene interés, puede echarle un vistazo.
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