Estos días, la liquidez de los NFT realmente está un poco fría: el precio base parece pegado al suelo y no puede levantarse, hay muchas órdenes pero pocas transacciones reales. El tema de las regalías también es muy delicado, si se cobran altas los compradores dudan más, si se cobran bajas los creadores no tienen motivación, y al final solo se mantiene el interés con narrativas comunitarias, pero cuando la narrativa se enfría, las ondas de agua se dispersan muy rápido. En alguna región afuera, los impuestos y la regulación se ajustan, unas veces se aprietan y otras se relajan, las expectativas sobre entrada y salida de fondos cambian constantemente, y el ánimo también se encoge... En resumen, lo que más asusta en la liquidez es la “duda”. Lo que más temo no es perder, sino perder el control: por ejemplo, que de repente cambien las reglas, que el capital se quede atascado, y que incluso retirar sea difícil. Ahora prefiero comprar menos, pero vigilo la profundidad de las transacciones y la distribución de las posiciones, para ver si solo se habla mucho y el dinero no acompaña.

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