Estos días otra vez se ha hablado en el mercado secundario sobre los derechos de autor, parece como si hubieran abierto la taza térmica del creador para que todos huelan: hay quien dice "lo voluntario está bien", hay quien dice "si no cobran, se enfría". En realidad, lo que me importa más es el punto de inflexión emocional en ese momento de liquidez — cuando todos se tensan, primero cortan costos, y los derechos de autor se convierten en la primera maleta que dejan atrás.



El grupo todavía está discutiendo sobre la regulación de las monedas estables, auditorías de reservas, rumores de desvinculación... ese ambiente también es muy parecido: al no estar seguros desde el principio, todo el mundo quiere algo "verificable, con opción a salir". En definitiva, la controversia sobre los derechos de autor no es una cuestión moral, sino una cuestión de estructura de confianza: quién, en la plataforma, el comprador o el creador, hace la promesa, y con qué promesa. De todos modos, ahora al revisar proyectos, ya no escucho mucho los eslóganes, primero quiero ver si explican claramente su plan de "sobrevivir sin derechos de autor", y si no lo explican claramente, por muy bonito que sea, lo dejo de lado como un adorno.
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