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¿Por qué la mayoría de las cadenas públicas no ganan dinero? El problema puede no estar en la tecnología
Un hecho de la industria que nadie quiere admitir: muchas cadenas públicas no tienen un “modelo de negocio”
Si se eliminan tanto la emoción como el relato, Web3 en realidad tiene un hecho bastante incómodo: la gran mayoría de las cadenas públicas no tienen un modelo de negocio en el sentido real. Tienen tecnología, usuarios y volumen de transacciones; incluso pueden vivir una prosperidad a corto plazo, pero si se estira el tiempo, aparece un problema: no se puede consolidar el valor. La gente entra por los incentivos; las transacciones ocurren por arbitraje; la liquidez existe gracias a subsidios. Cuando estos factores externos se debilitan, todo el sistema empieza a irse de control. No es un problema aislado, sino uno estructural.
Podemos descomponer un sistema saludable en tres pasos: los usuarios entran → generan uso → se forma una acumulación de valor. Pero en muchos ecosistemas de cadenas públicas, estos tres pasos en realidad están desconectados. La entrada de usuarios se debe a unirdrops o a rendimientos; la conducta de uso no corresponde a necesidades reales; el “valor” que se genera no vuelve al propio sistema. En otras palabras, la mayoría de las cadenas públicas son solo “estaciones de reenvío de tráfico”, no “capturadores de valor”. Por eso muchos proyectos parecen muy animados, pero cuando el mercado se enfría, se desvanecen rápidamente hasta quedar en cero.
La competencia de la siguiente etapa no es “quién es más fuerte”, sino “quién puede ganar dinero”
En el pasado, la industria competía por quién tenía la tecnología más avanzada, quién tenía más TPS y quién tenía un ecosistema más grande. Pero en esencia, estas métricas son “métricas de capacidad”, no “métricas de resultado”. Lo que realmente determina el valor a largo plazo de un proyecto se reduce a una sola cosa: si existe una fuente de valor estable. Por eso cada vez más fondos están empezando a fijarse en: uso real, flujo de caja continuo y necesidades reales impulsadas por aplicaciones. El mercado se está moviendo de “contar historias” hacia “calcular la estructura”.
Desde este ángulo, la estructura de IDN Network resulta especialmente interesante.
No es una sola cadena pública; es un sistema que coloca la cadena, la billetera, el entrecruce entre cadenas (cross-chain), las transacciones y las entradas de aplicaciones dentro del mismo marco. Si solo se mira la funcionalidad, estas cosas no son nuevas, pero al combinarlas apuntan a un problema más crítico: si la conducta de los usuarios puede formar un circuito cerrado dentro del sistema.
Por ejemplo, la capa de billetera no es solo para almacenar activos; conecta directamente múltiples escenarios como pagos, transacciones y el uso de aplicaciones. Esto significa que cada operación del usuario tiene la posibilidad de quedarse dentro del sistema, en lugar de perderse hacia el exterior.
Cuando el flujo de activos, el flujo de datos y los escenarios de uso se unifican dentro de la misma estructura, el valor solo entonces puede quedar “de verdad”.
Que un sistema pueda existir a largo plazo no depende de qué tan complejo sea, sino de si puede funcionar por sí mismo. En pocas palabras, solo tres cosas deben cumplirse: si hay usuarios que entran de manera continua, si hay un uso real que ocurre, y si hay un valor que pueda acumularse. Si esas tres cosas se cumplen, el sistema puede autosostenerse en un ciclo; si no, solo podrá sobrevivir recibiendo sangre fresca constantemente desde fuera. Y el mercado está eliminando rápidamente la segunda opción.
Cierre: en el siguiente ciclo, ya no se premian los proyectos “que parecen muy fuertes”
La industria está atravesando un cambio muy real: pasar de la “competencia por capacidades” a la “competencia por resultados”. Antes podías hablar de tecnología, de visión, del futuro; ahora debes responder una pregunta más directa: ¿este sistema realmente gana dinero?
El camino actual de IDN Network, en esencia, intenta responder a esa pregunta. Puede que no sea la propuesta tecnológica más llamativa, pero si logra conectar de verdad a los usuarios, el uso y el valor, entonces su significado no sería solo “un proyecto”, sino una evolución estructural.
En el próximo ciclo, los que realmente permanezcan no serán solo los que tengan la tecnología más fuerte, sino los sistemas que puedan convertir la tecnología en valor continuo.