“Ha existido durante mucho tiempo una feroz rivalidad: EL VALOR DE LOS HOMBRES DEL PASADO”


Cuando el ex presidente de Irak, Saddam Hussein, fue llevado al lugar de la ejecución, los soldados estadounidenses le preguntaron cuál era su último deseo antes de que se cumpliera la sentencia.
Su respuesta los sorprendió. Con calma y compostura, dijo:
“Quiero que me entreguen mi abrigo para poder usarlo.”
Los soldados se sorprendieron por esta petición. Uno de ellos le preguntó asombrado:
“¿Por qué quieres usar un abrigo ahora que vas camino a la muerte?”
Entonces Saddam Hussein dio una respuesta que se volvió memorable. Dijo:
“Hoy hace mucho frío en Bagdad. No quiero que mi cuerpo tiemble por el frío, para que mi pueblo no piense que su líder está temblando por miedo a la muerte.”
Allahu Akbar.
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