Creo que tengo algunas tendencias un poco extrañas.


Cada vez que veo a mi perrito en casa, no puedo evitar apretar los dientes y los puños, con un impulso irresistible de amasarlo salvajemente con toda mi fuerza.
Puedo hacerlo incontables veces al día, mis manos quedan completamente fuera de control, y cuanto más lo amaso, más me engancho, y uso más fuerza cada vez.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
0/400
Sin comentarios
  • Anclado