Reevaluación de activos en la era de la deflación: cómo los analistas macro ajustan sus posiciones en Bitcoin

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En un momento en que la expectativa de inflación está redefiniendo la estructura del mercado, una decisión clave tomada recientemente por el analista macroeconómico Luke Gromen ha generado un amplio debate en el mercado: durante la fase final del año, redujo de manera táctica la mayoría de sus posiciones en Bitcoin. Esto no fue una liquidación total, sino un ajuste estratégico basado en una profunda evaluación de los cambios en el entorno macroeconómico. Su lógica central implica una reevaluación del sistema económico global y una nueva comprensión del comportamiento de los activos en un entorno de inflación.

De la supremacía de los activos financieros a la vuelta a las restricciones reales

Los ganadores en los mercados financieros de los últimos treinta años han sido claramente: el mercado de bonos soberanos, Wall Street y los poseedores de activos financieros. Al mismo tiempo, la manufactura, la capacidad industrial y la clase trabajadora han estado en una situación de presión prolongada. Este período se ha denominado la era de “prioridad financiera”, donde la valorización de los activos financieros se benefició de un entorno político muy favorable.

Pero este patrón está cambiando silenciosamente. Con el aumento de la competencia geopolítica, la seguridad de las cadenas de suministro como restricción dura, y una renovada atención a la base industrial, las funciones de política gubernamental están siendo ajustadas. Estamos dejando atrás un mundo de “prioridad financiera” para entrar en una era de “regreso a la política real”. En este nuevo escenario, la competencia entre naciones, la capacidad industrial y la economía real vuelven a tener un papel central, lo que implica una reevaluación de la lógica de valorización de los activos financieros.

Crisis en la capa de derechos en un entorno de inflación

Para entender la decisión de Luke, primero hay que comprender su reevaluación del papel de Bitcoin. Durante mucho tiempo, lo ha considerado como un “alarma de liquidez”, un indicador muy sensible de riesgo en el sistema financiero. Esta evaluación ha sido validada repetidamente en los últimos años.

Pero también admite que su juicio sobre el comportamiento de Bitcoin en un entorno inflacionario ha sido erróneo. Cuando la inflación realmente llega, las características de Bitcoin en el mercado se parecen más a una acción tecnológica de alta Beta que a un activo de reserva neutral. Este cambio de percepción surge de una nueva comprensión de la estructura moderna de la economía.

La economía global actual es un sistema altamente apalancado, donde todos los activos pueden entenderse en términos de “estructura de capital”. En este marco, cuando la liquidez es abundante y los precios de los activos suben, la capa más baja de la estructura, la de los “derechos”, experimenta los mayores aumentos; por el contrario, cuando llega la inflación, la capa de derechos es la primera y más severamente afectada. Durante la crisis financiera de 2008, la desaparición de los derechos en CDOs y CLOs ocurrió precisamente de esta manera.

Luke está cada vez más convencido de que, en el sistema económico actual, Bitcoin desempeña exactamente el papel de la capa de derechos. Esto no es una depreciación, sino una evaluación realista de su posición estructural. En un entorno inflacionario, esta capa de activos enfrentará la mayor presión.

La inflación impulsada por IA: una nueva fuerza en la recesión

Lo que realmente llevó a Luke a reconsiderar el orden de inversión fue la eficiencia “exponencial” que aportan la IA y la robótica. Esta ronda de inflación tiene tres características distintivas:

Primero, proviene de una innovación en eficiencia tecnológica, no de una recesión en el ciclo de demanda tradicional. Segundo, está impactando de manera sustancial el mercado laboral, especialmente las perspectivas de empleo de los jóvenes. Tercero, la velocidad de propagación de este impacto es extraordinariamente rápida.

En este entorno, cualquier política que esté por debajo del nivel de “intervención monetaria masiva” equivale en realidad a un endurecimiento de la política económica. Y en ciclos de endurecimiento, los activos que primero sufren presión son precisamente los de la capa de derechos. Esa es la principal razón por la que Luke, en el corto plazo, se volvió cauteloso con Bitcoin y vendió la mayor parte de sus posiciones.

¿Cuándo puede la inflación desencadenar un cambio en la política?

Luke no niega el valor a largo plazo de Bitcoin. Sigue creyendo que la inflación eventualmente derivará en una crisis que probablemente obligará a los responsables políticos a tomar medidas monetarias de gran escala. Pero su nuevo juicio es que ese momento no llegará tan pronto.

Admite sinceramente que sobreestimó la velocidad de reacción de las políticas. Pensaba que los decisores actuarían antes, pero la realidad ha demostrado lo contrario, y ahora no cree que cambien de rumbo rápidamente. Por ello, plantea una “cuestión de orden”: antes de que la política realmente cambie y antes de que ocurra una intervención monetaria masiva, prefiere retirar sus posiciones en los eslabones más vulnerables de la estructura de capital, esperando a que los precios del mercado reflejen más plenamente la realidad, y luego buscar oportunidades para volver a entrar.

Es posible que esta evaluación sea incorrecta, que haya sido demasiado “preciso” en sus cálculos, pero es la forma más honesta en que puede expresarlo en este momento.

¿Por qué la plata se ha convertido en una opción alternativa?

Al vender la mayor parte de sus posiciones en Bitcoin, Luke ha aumentado su atención hacia la plata. Esto no es una decisión emocional, sino una elección basada en un análisis estructural.

Observa que la demanda industrial de plata sigue en aumento, pero la oferta casi no puede expandirse rápidamente. Incluso si los precios suben, es difícil que la oferta responda de manera efectiva en corto plazo. En esta estructura de escasez, la lógica de inversión en plata resulta más directa y sencilla. A menos que una recesión profunda destruya la demanda, esta restricción de oferta persistirá a largo plazo. Y si llega una recesión profunda, el sistema económico volverá más rápidamente a la senda de “crisis—gran impresión de dinero”. Desde esta perspectiva, la lógica de la plata se adapta mejor al contexto actual de inflación.

La sabiduría en el ritmo de inversión en tiempos de deflación

La principal enseñanza que quiere transmitir Luke es que una inversión a largo plazo no significa estar siempre completamente invertido. A veces, la decisión más inteligente es saber cuándo dar un paso atrás, mantener la claridad en el juicio y evitar decisiones irreversibles en momentos equivocados.

En un entorno de inflación que redefine el mercado, cada inversor debe reconsiderar la lógica de asignación de activos. Los activos financieros ya no disfrutan del “viento de cola” de antes, y la importancia de la economía real y la base industrial vuelve a ser central. En esta coyuntura, saber descansar, esperar y mantener la claridad en el juicio puede ser más inteligente que estar siempre en posición completa y actuar de forma agresiva.

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