La situación actual de Ethereum es un poco incómoda: la actividad en la cadena está en aumento, el interés institucional también se está intensificando, pero el precio de la criptomoneda no muestra mucho progreso. ETH cotiza actualmente a 3040 dólares, con una caída del 5.68% en el último año, lo cual no se alinea mucho con su desarrollo fundamental. Sin embargo, los expertos del sector consideran que esta situación podría cambiar radicalmente en 2026.
Joseph Chalom, co-CEO de Sharplin Gaming, hizo una predicción audaz: el valor total bloqueado (TVL) de Ethereum podría multiplicarse por 10 en 2026. Esto suena exagerado, pero él proporciona una lógica concreta que lo respalda.
Stablecoins y RWA: dos motores de crecimiento
Según el análisis de Chalom, este crecimiento proviene principalmente de dos direcciones.
La primera es la explosión de las stablecoins. Actualmente, el mercado de stablecoins tiene un tamaño de aproximadamente 308 mil millones de dólares, y se espera que alcance los 500 mil millones para finales del próximo año. Este crecimiento no surge de la nada: las instituciones financieras tradicionales están aumentando su participación, y Ethereum soporta las principales actividades del ecosistema de stablecoins. Más fondos ingresan, lo que naturalmente significa más transacciones en la cadena y una mayor demanda de seguridad.
La segunda es el auge de la tokenización de activos reales (RWA). Chalom estima que para 2026, el valor de los activos reales tokenizados podría alcanzar los 300 mil millones de dólares. Gigantes tradicionales como BlackRock, JPMorgan y Franklin Templeton están pasando de fases piloto a despliegues a gran escala. Eligen Ethereum como infraestructura en la cadena, lo que confirma aún más su posición en aplicaciones a nivel institucional.
Seguridad: la “mano invisible” que respalda la confianza institucional
En el mundo de las criptomonedas, a menudo se mide la seguridad de Bitcoin por la potencia de minería, pero para cadenas de prueba de participación como Ethereum, la “seguridad económica” se convierte en un indicador aún más importante.
Los datos lo ilustran claramente: desde 2020 hasta 2025, la cantidad de ETH en staking en Ethereum ha pasado de cero a más de 32 millones, con un valor económico bloqueado que supera los 105 mil millones de dólares. El número de validadores activos también ha aumentado de cero a más de 1 millón. ¿Qué significan estos números? Para atacar esta cadena, el costo económico necesario ya alcanza niveles que un hacker común no puede soportar, y eso es precisamente lo que más valoran los inversores institucionales.
Tom Lee, cofundador de Fundstrat, opina que cuando Wall Street comience a tomar en serio la tokenización, el potencial de ganancias de Ethereum se liberará por completo. Tiene confianza en la arquitectura neutral de Ethereum, su tiempo de actividad estable y su ecosistema de desarrolladores maduro, que son requisitos imprescindibles para aplicaciones empresariales. Lee predice que, a principios de 2026, el precio de ETH podría situarse en el rango de 7000 a 9000 dólares, y si se acelera la adopción, incluso podría llegar a los 20000 dólares.
El analista de criptomonedas Christopher Perkins también afirma que las instituciones prefieren cadenas públicas que sean confiables, seguras y con capacidades sólidas de gestión de riesgos, y Ethereum sigue liderando en estos aspectos.
Pero los riesgos también son reales
Sin embargo, hay voces que advierten. El analista Benjamin Cowen señala que un entorno de mercado más amplio, especialmente el ciclo de Bitcoin, podría retrasar este crecimiento de Ethereum. Actualmente, ETH cotiza alrededor de 2900 dólares y su rendimiento anual sigue siendo negativo, lo que refleja una actitud cautelosa en todo el mercado.
Desde otra perspectiva, el crecimiento continuo del TVL, la expansión del uso institucional y el fortalecimiento de la seguridad económica están construyendo una base fundamental cada vez más sólida para Ethereum. Lo que traerá 2026 aún dependerá de la reacción real del mercado.
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¿Podrá Ethereum alcanzar un nuevo máximo en 2026? Los expertos ven con buenos ojos la doble estrategia de "staking + tokenización"
La situación actual de Ethereum es un poco incómoda: la actividad en la cadena está en aumento, el interés institucional también se está intensificando, pero el precio de la criptomoneda no muestra mucho progreso. ETH cotiza actualmente a 3040 dólares, con una caída del 5.68% en el último año, lo cual no se alinea mucho con su desarrollo fundamental. Sin embargo, los expertos del sector consideran que esta situación podría cambiar radicalmente en 2026.
Joseph Chalom, co-CEO de Sharplin Gaming, hizo una predicción audaz: el valor total bloqueado (TVL) de Ethereum podría multiplicarse por 10 en 2026. Esto suena exagerado, pero él proporciona una lógica concreta que lo respalda.
Stablecoins y RWA: dos motores de crecimiento
Según el análisis de Chalom, este crecimiento proviene principalmente de dos direcciones.
La primera es la explosión de las stablecoins. Actualmente, el mercado de stablecoins tiene un tamaño de aproximadamente 308 mil millones de dólares, y se espera que alcance los 500 mil millones para finales del próximo año. Este crecimiento no surge de la nada: las instituciones financieras tradicionales están aumentando su participación, y Ethereum soporta las principales actividades del ecosistema de stablecoins. Más fondos ingresan, lo que naturalmente significa más transacciones en la cadena y una mayor demanda de seguridad.
La segunda es el auge de la tokenización de activos reales (RWA). Chalom estima que para 2026, el valor de los activos reales tokenizados podría alcanzar los 300 mil millones de dólares. Gigantes tradicionales como BlackRock, JPMorgan y Franklin Templeton están pasando de fases piloto a despliegues a gran escala. Eligen Ethereum como infraestructura en la cadena, lo que confirma aún más su posición en aplicaciones a nivel institucional.
Seguridad: la “mano invisible” que respalda la confianza institucional
En el mundo de las criptomonedas, a menudo se mide la seguridad de Bitcoin por la potencia de minería, pero para cadenas de prueba de participación como Ethereum, la “seguridad económica” se convierte en un indicador aún más importante.
Los datos lo ilustran claramente: desde 2020 hasta 2025, la cantidad de ETH en staking en Ethereum ha pasado de cero a más de 32 millones, con un valor económico bloqueado que supera los 105 mil millones de dólares. El número de validadores activos también ha aumentado de cero a más de 1 millón. ¿Qué significan estos números? Para atacar esta cadena, el costo económico necesario ya alcanza niveles que un hacker común no puede soportar, y eso es precisamente lo que más valoran los inversores institucionales.
Tom Lee, cofundador de Fundstrat, opina que cuando Wall Street comience a tomar en serio la tokenización, el potencial de ganancias de Ethereum se liberará por completo. Tiene confianza en la arquitectura neutral de Ethereum, su tiempo de actividad estable y su ecosistema de desarrolladores maduro, que son requisitos imprescindibles para aplicaciones empresariales. Lee predice que, a principios de 2026, el precio de ETH podría situarse en el rango de 7000 a 9000 dólares, y si se acelera la adopción, incluso podría llegar a los 20000 dólares.
El analista de criptomonedas Christopher Perkins también afirma que las instituciones prefieren cadenas públicas que sean confiables, seguras y con capacidades sólidas de gestión de riesgos, y Ethereum sigue liderando en estos aspectos.
Pero los riesgos también son reales
Sin embargo, hay voces que advierten. El analista Benjamin Cowen señala que un entorno de mercado más amplio, especialmente el ciclo de Bitcoin, podría retrasar este crecimiento de Ethereum. Actualmente, ETH cotiza alrededor de 2900 dólares y su rendimiento anual sigue siendo negativo, lo que refleja una actitud cautelosa en todo el mercado.
Desde otra perspectiva, el crecimiento continuo del TVL, la expansión del uso institucional y el fortalecimiento de la seguridad económica están construyendo una base fundamental cada vez más sólida para Ethereum. Lo que traerá 2026 aún dependerá de la reacción real del mercado.