La cuestión de hacer contenido de forma constante nunca ha desaparecido realmente, solo ha cambiado de personajes principales. Antes, los KOLs en un campo específico marcaban tendencia, y ahora todo el mundo está siguiendo la corriente.
Mira cuántos creadores de contenido hay ahora, solo para aprovechar tendencias y personajes populares, publicando diariamente textos virales. Desde las discusiones verticales sobre Web3 en los primeros tiempos, hasta la era actual en la que casi todo puede estar relacionado con temas de actualidad.
Esto no puede evitar hacer que uno reflexione: la historia realmente se repite. El ecosistema de contenido actual parece haber viajado de regreso a la era hace unos diez años, cuando en Weibo y en las cuentas públicas abundaban los artículos con más de 100,000 lecturas. La fórmula cambia, pero la esencia sigue siendo la misma. Solo cambian las plataformas y los protagonistas, pero la calidad del contenido en sí no ha mejorado mucho.
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La cuestión de hacer contenido de forma constante nunca ha desaparecido realmente, solo ha cambiado de personajes principales. Antes, los KOLs en un campo específico marcaban tendencia, y ahora todo el mundo está siguiendo la corriente.
Mira cuántos creadores de contenido hay ahora, solo para aprovechar tendencias y personajes populares, publicando diariamente textos virales. Desde las discusiones verticales sobre Web3 en los primeros tiempos, hasta la era actual en la que casi todo puede estar relacionado con temas de actualidad.
Esto no puede evitar hacer que uno reflexione: la historia realmente se repite. El ecosistema de contenido actual parece haber viajado de regreso a la era hace unos diez años, cuando en Weibo y en las cuentas públicas abundaban los artículos con más de 100,000 lecturas. La fórmula cambia, pero la esencia sigue siendo la misma. Solo cambian las plataformas y los protagonistas, pero la calidad del contenido en sí no ha mejorado mucho.