BlackRock es ahora un gigante financiero que gestiona 12.5 billones de dólares en activos. El motor de su crecimiento ha sido Lawrence Fink (Larry Fink), presidente y CEO. En una entrevista con Leon Kalvaria, presidente de Citi Global Banking, habló abiertamente sobre su experiencia profesional, su obsesión por la tecnología y su visión del futuro de la industria financiera.
Experiencias de la infancia que moldearon su liderazgo
La visión de Fink se formó desde su infancia. Sus padres, con ideas socialistas, le exigieron equilibrar el aprendizaje y la responsabilidad personal. Especialmente, la frase “De adulto, si fallas, no culpes a tus padres. Es tu responsabilidad” sembró en él un temprano sentido de independencia.
A los 10 años, empezó a trabajar en una zapatería, donde aprendió los fundamentos de la atención al cliente y la construcción de relaciones. Mientras muchos niños modernos no tienen esas experiencias, él desarrolló desde temprano un sentido de responsabilidad y una actitud realista.
Descubrimiento en Wall Street: cómo la informática transformó las finanzas
En 1976, tras mudarse de la costa oeste a Nueva York, Fink vio por primera vez nieve en su vida. Su carrera en First Boston fue exitosa, y pronto fue asignado al departamento de hipotecas. Esa experiencia cambió su vida.
En ese entonces, Wall Street era muy diferente. El capital total del sector de banca de inversión era de unos 200 millones de dólares, mayoritariamente familiar y con poca cultura de gestión de riesgos.
Pero en 1983, ocurrió un cambio decisivo: se introdujeron computadoras en el departamento de hipotecas. Aunque rudimentarias para la época, estas máquinas realmente transformaron Wall Street. Permitieron reconstruir pools de hipotecas complejos y calcular características de flujos de efectivo en tiempo real, dando inicio a la era de los productos financieros derivados.
Lecciones de fracasos en gestión de crisis
A los 27 años, se convirtió en el director gerente más joven, y a los 34, cayó en la arrogancia. En el segundo trimestre de 1986, sufrió una pérdida de 100 millones de dólares. Esa derrota le dejó dos lecciones profundas.
Primero, que pensaba que su equipo y percepción del mercado eran los mejores, pero no pudieron seguir el ritmo de la evolución del mercado. Segundo, que su ambición de ganar cuota de mercado lo llevó a descuidar la gestión de riesgos en la competencia con Salomon Brothers.
Este fracaso evidenció la fragilidad cultural de la organización: cuando las cosas iban bien, eran considerados héroes, pero ante pérdidas, la cohesión se desmoronaba. Fink aún lamenta no haberse opuesto cuando la empresa añadió capital ciegamente. Operaban sin herramientas de gestión de riesgos, asumiendo riesgos que nadie controlaba.
Esa experiencia fue la base para la fundación y crecimiento posterior de BlackRock.
Fundación de BlackRock: obsesión por la tecnología
Aprovechando su relación con clientes que ofrecieron capital, Fink consultó a Steve Schwarzman y se convirtió en el cuarto socio de Blackstone. En 1988, invirtió 25,000 dólares en Sun Spark Workstation para desarrollar su propia herramienta de análisis de riesgos.
Desde el inicio, la base de BlackRock fue el desarrollo de herramientas de riesgo, y su cultura empresarial está profundamente arraigada en tecnologías de riesgo. Esta obsesión llevó al desarrollo del sistema Aladdin.
En 1994, durante la crisis de Kidder Peabody, Fink propuso no cobrar honorarios de consultoría y basar sus pagos en resultados. En nueve meses, logró poner en positivo la cartera de activos y, finalmente, recibió la mayor tarifa de consultoría en la historia de GE.
La crisis financiera de 2008 y el valor real de Aladdin
Durante la crisis, el gobierno de EE. UU. eligió a BlackRock como asesor principal, gracias a la implementación temprana de la tecnología Aladdin. En la rescate de Bear Stearns, fue contratado por JPMorgan para analizar activos. Luego, recibió solicitudes directas del Departamento del Tesoro y la Reserva Federal para colaborar en operaciones gubernamentales.
Frente a las preocupaciones por pérdidas para los contribuyentes, Fink respondió: “Si consideramos el principal y los intereses, hay una alta probabilidad de recuperar fondos”. Esto llevó a que también gestionara la reestructuración de AIG y atendiera crisis en Reino Unido, Países Bajos, Alemania y Canadá.
La importancia histórica de la carta a los accionistas
Tras la adquisición de BGI en 2009, BlackRock se convirtió en la mayor gestora de fondos indexados del mundo. Este evento motivó a Fink a escribir su carta a los accionistas. La intención inicial era promover una visión de inversión a largo plazo y análisis de tendencias para inversores institucionales.
Considerando que el 50% de los 12.5 billones de dólares en activos gestionados corresponde a fondos de jubilación, la relevancia de esa postura es evidente. Desde 2012, la carta ha sido comparada con las cartas de Warren Buffett, considerada una “hermana” en el mundo de los inversores institucionales.
Dos factores que reconfigurarán las finanzas del futuro
Cambio de paradigma en inversión impulsado por IA
El mayor cambio en el entorno de inversión, según Fink, será la IA y la tokenización de activos financieros.
Nuevas empresas como Neo Bank en Brasil y la plataforma alemana Trade Republic están desafiando a las instituciones tradicionales. En 2017, BlackRock fundó un laboratorio de IA en Stanford para acelerar el desarrollo de algoritmos de optimización.
Todos los inversores deben buscar “información que el mercado no reconoce suficientemente”, ya que las noticias antiguas no generan rentabilidad excesiva. El equipo de acciones sistemáticas de BlackRock ha superado al mercado en 12 años, y las estrategias temáticas basadas en IA y Big Data han superado en rendimiento al 95% de los inversores fundamentales en la última década.
Pero mantener esa ventaja es muy difícil. Si la gestión activa fuera realmente efectiva, los ETF nunca habrían surgido. La baja capitalización de las gestoras tradicionales refleja la falta de inversión en actualización tecnológica.
Flujos de capital hacia activos privados
En 2023, BlackRock adquirió Prequin, HBS y Bio, expandiendo significativamente su estrategia en mercados privados. iShares creció de 340 mil millones a casi 5 billones de dólares. Los negocios en privado también crecieron notablemente, con inversiones en infraestructura que pasaron de cero a 50 mil millones.
El costo de adquisición de Prequin fue solo un tercio del de sus competidores, y esta inversión busca integrar plataformas de análisis de activos privados (E-Front) y el sistema público Aladdin. La construcción de una gestión de riesgos en toda la cadena de activos y pasivos permitirá una interacción más profunda con los clientes.
Riesgo sistémico: cuando EE. UU. crezca menos del 3%
Fink advierte que el mayor riesgo de cisne negro en los mercados actuales es un escenario en el que la economía estadounidense no pueda mantener un crecimiento del 3%.
La deuda en 2000 era de 8 billones de dólares, y en 25 años se ha triplicado a 36 billones. Solo con un crecimiento del 3%, se puede controlar la relación deuda/PIB. Los riesgos potenciales incluyen:
Disminución del estatus del dólar: El 20% de los bonos del Tesoro están en manos extranjeras, y políticas proteccionistas pueden reducir las reservas en dólares.
Emergentes en ascenso: Muchos países enfocan en desarrollar sus mercados de capital. BlackRock recaudó 2 mil millones en India y comenzó un negocio de MBS en Arabia Saudita.
Expansión de monedas digitales: Stablecoins y digitalización de monedas podrían disminuir el papel del dólar a nivel global.
No obstante, en el ámbito del crédito privado, la mayor eficiencia en la asignación de activos y pasivos reduce el riesgo sistémico actual respecto al pasado. Si se logra una mayor coincidencia entre activos y pasivos y se reduce el apalancamiento, las pérdidas no se propagarán como un riesgo sistémico.
Cambio de perspectiva sobre Bitcoin: valor como “activo de miedo”
Antes, Fink criticaba duramente a Bitcoin junto a Jamie Dimon, calificándolo como “moneda para lavado de dinero y robos”. Pero su percepción cambió radicalmente.
Tras investigaciones durante la pandemia, descubrió que en Afganistán bajo control talibán, Bitcoin se usaba para pagar a mujeres trabajadoras. En entornos donde el sistema bancario está controlado, las criptomonedas se vuelven una salida crucial.
Fink ahora entiende que Bitcoin no es una moneda, sino un hedge contra un futuro incierto. La gente lo mantiene por preocupaciones de seguridad nacional y devaluación monetaria, en esencia, un “activo de miedo”.
La verdadera esencia del liderazgo: actualización diaria
Finalmente, Fink enfatiza que un elemento imprescindible del liderazgo es la actualización constante. Dirigir grandes empresas no permite “pausas”; hay que aprender cada día y dar lo mejor de uno mismo.
A sus 50 años en la industria, sigue buscando ser mejor cada día. Porque solo así, “con esfuerzo total y dedicación plena, se mantiene la autoridad en el diálogo y en la industria”. Esa autoridad se gana día a día con esfuerzo, nunca se da por sentado.
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Lawrence Fink explica: cómo la IA y la tokenización de activos están redefiniendo el futuro de las finanzas
BlackRock es ahora un gigante financiero que gestiona 12.5 billones de dólares en activos. El motor de su crecimiento ha sido Lawrence Fink (Larry Fink), presidente y CEO. En una entrevista con Leon Kalvaria, presidente de Citi Global Banking, habló abiertamente sobre su experiencia profesional, su obsesión por la tecnología y su visión del futuro de la industria financiera.
Experiencias de la infancia que moldearon su liderazgo
La visión de Fink se formó desde su infancia. Sus padres, con ideas socialistas, le exigieron equilibrar el aprendizaje y la responsabilidad personal. Especialmente, la frase “De adulto, si fallas, no culpes a tus padres. Es tu responsabilidad” sembró en él un temprano sentido de independencia.
A los 10 años, empezó a trabajar en una zapatería, donde aprendió los fundamentos de la atención al cliente y la construcción de relaciones. Mientras muchos niños modernos no tienen esas experiencias, él desarrolló desde temprano un sentido de responsabilidad y una actitud realista.
Descubrimiento en Wall Street: cómo la informática transformó las finanzas
En 1976, tras mudarse de la costa oeste a Nueva York, Fink vio por primera vez nieve en su vida. Su carrera en First Boston fue exitosa, y pronto fue asignado al departamento de hipotecas. Esa experiencia cambió su vida.
En ese entonces, Wall Street era muy diferente. El capital total del sector de banca de inversión era de unos 200 millones de dólares, mayoritariamente familiar y con poca cultura de gestión de riesgos.
Pero en 1983, ocurrió un cambio decisivo: se introdujeron computadoras en el departamento de hipotecas. Aunque rudimentarias para la época, estas máquinas realmente transformaron Wall Street. Permitieron reconstruir pools de hipotecas complejos y calcular características de flujos de efectivo en tiempo real, dando inicio a la era de los productos financieros derivados.
Lecciones de fracasos en gestión de crisis
A los 27 años, se convirtió en el director gerente más joven, y a los 34, cayó en la arrogancia. En el segundo trimestre de 1986, sufrió una pérdida de 100 millones de dólares. Esa derrota le dejó dos lecciones profundas.
Primero, que pensaba que su equipo y percepción del mercado eran los mejores, pero no pudieron seguir el ritmo de la evolución del mercado. Segundo, que su ambición de ganar cuota de mercado lo llevó a descuidar la gestión de riesgos en la competencia con Salomon Brothers.
Este fracaso evidenció la fragilidad cultural de la organización: cuando las cosas iban bien, eran considerados héroes, pero ante pérdidas, la cohesión se desmoronaba. Fink aún lamenta no haberse opuesto cuando la empresa añadió capital ciegamente. Operaban sin herramientas de gestión de riesgos, asumiendo riesgos que nadie controlaba.
Esa experiencia fue la base para la fundación y crecimiento posterior de BlackRock.
Fundación de BlackRock: obsesión por la tecnología
Aprovechando su relación con clientes que ofrecieron capital, Fink consultó a Steve Schwarzman y se convirtió en el cuarto socio de Blackstone. En 1988, invirtió 25,000 dólares en Sun Spark Workstation para desarrollar su propia herramienta de análisis de riesgos.
Desde el inicio, la base de BlackRock fue el desarrollo de herramientas de riesgo, y su cultura empresarial está profundamente arraigada en tecnologías de riesgo. Esta obsesión llevó al desarrollo del sistema Aladdin.
En 1994, durante la crisis de Kidder Peabody, Fink propuso no cobrar honorarios de consultoría y basar sus pagos en resultados. En nueve meses, logró poner en positivo la cartera de activos y, finalmente, recibió la mayor tarifa de consultoría en la historia de GE.
La crisis financiera de 2008 y el valor real de Aladdin
Durante la crisis, el gobierno de EE. UU. eligió a BlackRock como asesor principal, gracias a la implementación temprana de la tecnología Aladdin. En la rescate de Bear Stearns, fue contratado por JPMorgan para analizar activos. Luego, recibió solicitudes directas del Departamento del Tesoro y la Reserva Federal para colaborar en operaciones gubernamentales.
Frente a las preocupaciones por pérdidas para los contribuyentes, Fink respondió: “Si consideramos el principal y los intereses, hay una alta probabilidad de recuperar fondos”. Esto llevó a que también gestionara la reestructuración de AIG y atendiera crisis en Reino Unido, Países Bajos, Alemania y Canadá.
La importancia histórica de la carta a los accionistas
Tras la adquisición de BGI en 2009, BlackRock se convirtió en la mayor gestora de fondos indexados del mundo. Este evento motivó a Fink a escribir su carta a los accionistas. La intención inicial era promover una visión de inversión a largo plazo y análisis de tendencias para inversores institucionales.
Considerando que el 50% de los 12.5 billones de dólares en activos gestionados corresponde a fondos de jubilación, la relevancia de esa postura es evidente. Desde 2012, la carta ha sido comparada con las cartas de Warren Buffett, considerada una “hermana” en el mundo de los inversores institucionales.
Dos factores que reconfigurarán las finanzas del futuro
Cambio de paradigma en inversión impulsado por IA
El mayor cambio en el entorno de inversión, según Fink, será la IA y la tokenización de activos financieros.
Nuevas empresas como Neo Bank en Brasil y la plataforma alemana Trade Republic están desafiando a las instituciones tradicionales. En 2017, BlackRock fundó un laboratorio de IA en Stanford para acelerar el desarrollo de algoritmos de optimización.
Todos los inversores deben buscar “información que el mercado no reconoce suficientemente”, ya que las noticias antiguas no generan rentabilidad excesiva. El equipo de acciones sistemáticas de BlackRock ha superado al mercado en 12 años, y las estrategias temáticas basadas en IA y Big Data han superado en rendimiento al 95% de los inversores fundamentales en la última década.
Pero mantener esa ventaja es muy difícil. Si la gestión activa fuera realmente efectiva, los ETF nunca habrían surgido. La baja capitalización de las gestoras tradicionales refleja la falta de inversión en actualización tecnológica.
Flujos de capital hacia activos privados
En 2023, BlackRock adquirió Prequin, HBS y Bio, expandiendo significativamente su estrategia en mercados privados. iShares creció de 340 mil millones a casi 5 billones de dólares. Los negocios en privado también crecieron notablemente, con inversiones en infraestructura que pasaron de cero a 50 mil millones.
El costo de adquisición de Prequin fue solo un tercio del de sus competidores, y esta inversión busca integrar plataformas de análisis de activos privados (E-Front) y el sistema público Aladdin. La construcción de una gestión de riesgos en toda la cadena de activos y pasivos permitirá una interacción más profunda con los clientes.
Riesgo sistémico: cuando EE. UU. crezca menos del 3%
Fink advierte que el mayor riesgo de cisne negro en los mercados actuales es un escenario en el que la economía estadounidense no pueda mantener un crecimiento del 3%.
La deuda en 2000 era de 8 billones de dólares, y en 25 años se ha triplicado a 36 billones. Solo con un crecimiento del 3%, se puede controlar la relación deuda/PIB. Los riesgos potenciales incluyen:
No obstante, en el ámbito del crédito privado, la mayor eficiencia en la asignación de activos y pasivos reduce el riesgo sistémico actual respecto al pasado. Si se logra una mayor coincidencia entre activos y pasivos y se reduce el apalancamiento, las pérdidas no se propagarán como un riesgo sistémico.
Cambio de perspectiva sobre Bitcoin: valor como “activo de miedo”
Antes, Fink criticaba duramente a Bitcoin junto a Jamie Dimon, calificándolo como “moneda para lavado de dinero y robos”. Pero su percepción cambió radicalmente.
Tras investigaciones durante la pandemia, descubrió que en Afganistán bajo control talibán, Bitcoin se usaba para pagar a mujeres trabajadoras. En entornos donde el sistema bancario está controlado, las criptomonedas se vuelven una salida crucial.
Fink ahora entiende que Bitcoin no es una moneda, sino un hedge contra un futuro incierto. La gente lo mantiene por preocupaciones de seguridad nacional y devaluación monetaria, en esencia, un “activo de miedo”.
La verdadera esencia del liderazgo: actualización diaria
Finalmente, Fink enfatiza que un elemento imprescindible del liderazgo es la actualización constante. Dirigir grandes empresas no permite “pausas”; hay que aprender cada día y dar lo mejor de uno mismo.
A sus 50 años en la industria, sigue buscando ser mejor cada día. Porque solo así, “con esfuerzo total y dedicación plena, se mantiene la autoridad en el diálogo y en la industria”. Esa autoridad se gana día a día con esfuerzo, nunca se da por sentado.