Primero, entender el comercio de materias primas desde la perspectiva de inversión
Muchos principiantes al acercarse al comercio de materias primas, suelen sentirse intimidados por la vasta variedad de productos. Pero en realidad, si se aborda desde el ángulo de las formas de inversión, se puede entender más rápidamente la lógica de este mercado.
La inversión en derivados es la principal vía para participar en el comercio de materias primas, siendo los futuros y las opciones las herramientas más fundamentales. Para los principiantes, los futuros de materias primas son la forma de entrada que deben dominar. Cada contrato de futuros corresponde a un producto físico específico, por ejemplo, si compras futuros de petróleo, en realidad estás apostando por el precio del petróleo en una fecha determinada.
Esto significa que, antes de participar en el comercio de materias primas, necesitas tener claros dos elementos: ¿cuál es el activo de inversión (¿petróleo o cobre?) y cuándo vence el contrato? Este último es crucial, ya que la lógica del precio de los futuros se basa en la predicción del mercado sobre el precio del mercado al contado en el futuro.
La lógica central del comercio de materias primas: impulsada por los fundamentos
Los factores que afectan el precio de las materias primas, en última instancia, se dividen en dos categorías: por un lado, el ciclo macroeconómico, y por otro, la oferta y demanda específicas del producto. A esto se le llama en la industria “análisis fundamental”.
Tomando como ejemplo el petróleo, que es el producto energético más líquido, su volatilidad refleja directamente las expectativas de la economía global. Durante la pandemia de 2020, los bancos centrales de todo el mundo impulsaron políticas de flexibilización cuantitativa, lo que llevó a una situación de “dinero en exceso respecto a los bienes”, desencadenando una tendencia alcista en las materias primas. Esto ejemplifica claramente la fuerza de los fundamentos: cuando los ciclos de las principales economías globales resuenan en conjunto, la fuerza que impulsa las materias primas es mayor.
Además del nivel macro, en cuanto a un producto específico, también necesitas seguir la dinámica de toda la cadena de producción, transporte y almacenamiento. Es precisamente este análisis sistemático de los fundamentos lo que determina la dirección y la magnitud de los movimientos de precios.
La técnica necesita la guía de los fundamentos
Muchos traders acostumbran a depender únicamente del análisis técnico para tomar decisiones, pero esto es un error común en el comercio de materias primas. Aunque las señales en los gráficos técnicos pueden ayudar a identificar puntos de entrada, no pueden responder a una pregunta más importante: ¿cuánto durará esta tendencia? ¿Cuál será la magnitud de la corrección?
Solo los fundamentos pueden responder a estas preguntas. Por ello, en el comercio de materias primas, los fundamentos y el análisis técnico deben complementarse: los fundamentos proporcionan la dirección, y el análisis técnico optimiza los momentos de entrada. Solo así se puede aumentar la tasa de éxito y controlar el riesgo simultáneamente.
No todos los productos básicos valen la pena para comerciar
Productos que parecen tener una oferta y demanda muy grandes, no necesariamente son adecuados como activos de trading. Por ejemplo, la electricidad, aunque tiene una demanda enorme, su precio está limitado por restricciones regionales y de transporte, por lo que para la mayoría de los traders globales carece de sentido.
Los productos básicos que realmente valen la pena para invertir deben cumplir con varias condiciones:
Liquidez suficiente en el mercado — Solo con suficiente participación de fondos se garantiza una formación de precios adecuada y que estos no sean fácilmente manipulables. Los productos principales como petróleo, cobre y oro cumplen con este criterio.
Precio global unificado — El producto cotiza en varias bolsas en todo el mundo, formando un precio de referencia global. El oro y el petróleo son ejemplos típicos.
Facilidad de almacenamiento y transporte — Los metales y los principales cereales no se ven afectados significativamente por factores geográficos o climáticos.
Estandarización de calidad — Independientemente del origen, la calidad del producto puede ser certificada estrictamente. El oro y el petróleo cumplen con este requisito.
Demanda estable y amplia — La demanda global a largo plazo y sostenida de estos productos. El petróleo, gas natural, trigo y soja son ejemplos.
Fácil análisis fundamental — Los datos de oferta y demanda son relativamente transparentes, permitiendo a los traders juzgar desde una lógica económica en lugar de depender solo del análisis técnico.
Productos básicos de inversión recomendados
Basándose en los criterios anteriores, los siguientes productos tienen mayor valor para el trading:
Energía: El petróleo es el producto con mejor liquidez y mayor aplicación. Desde envases plásticos hasta gasolina para transporte, su cadena de valor cubre casi toda la economía.
Metales: Cobre, aluminio, plomo, zinc y mineral de hierro son insumos clave en la producción industrial. El cobre, por su conductividad y múltiples usos, es muy sensible a los ciclos económicos y a menudo se considera un “barómetro económico”.
Metales preciosos: El oro y la plata, por su rareza y resistencia a la corrosión, tienen propiedades de reserva de valor y cobertura. Cuando los activos de riesgo enfrentan presión, suelen ser la primera opción para refugiar capital.
Productos agrícolas: La soja, maíz y trigo, que se cultivan ampliamente en todo el mundo, tienen una demanda estable.
Productos blandos: El azúcar, algodón, entre otros, también tienen precios de referencia global, aunque su liquidez es algo menor en comparación con los anteriores.
Entre estos, el petróleo, el cobre y el oro conforman el “triángulo de hierro” del comercio de materias primas, y son los productos que los principiantes deberían dominar primero.
La esencia del comercio de materias primas
Desde una perspectiva macro, participar en el comercio de materias primas en realidad es un proceso de revaloración de toda la cadena industrial global. Cuando predices que la economía acelerará en el futuro, puedes aumentar tu exposición a petróleo y cobre; si anticipas una inflación persistente, el atractivo del oro aumenta.
Cada operación refleja una evaluación del panorama económico global, los ciclos industriales y el equilibrio entre oferta y demanda. Por eso, el comercio de materias primas suele ser considerado por los inversores institucionales como una herramienta clave para cobertura y valorización, junto con las acciones y los bonos.
Para obtener beneficios estables en el comercio de materias primas, no se trata de adivinar las fluctuaciones a corto plazo, sino de desarrollar una capacidad sistemática de análisis fundamental, y luego optimizar la ejecución con precisión técnica. Dominar esta metodología es el primer paso para recorrer el camino correcto en el comercio de materias primas.
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Guía de introducción a la negociación de materias primas: cómo obtener beneficios de la revalorización en la cadena de producción
Primero, entender el comercio de materias primas desde la perspectiva de inversión
Muchos principiantes al acercarse al comercio de materias primas, suelen sentirse intimidados por la vasta variedad de productos. Pero en realidad, si se aborda desde el ángulo de las formas de inversión, se puede entender más rápidamente la lógica de este mercado.
La inversión en derivados es la principal vía para participar en el comercio de materias primas, siendo los futuros y las opciones las herramientas más fundamentales. Para los principiantes, los futuros de materias primas son la forma de entrada que deben dominar. Cada contrato de futuros corresponde a un producto físico específico, por ejemplo, si compras futuros de petróleo, en realidad estás apostando por el precio del petróleo en una fecha determinada.
Esto significa que, antes de participar en el comercio de materias primas, necesitas tener claros dos elementos: ¿cuál es el activo de inversión (¿petróleo o cobre?) y cuándo vence el contrato? Este último es crucial, ya que la lógica del precio de los futuros se basa en la predicción del mercado sobre el precio del mercado al contado en el futuro.
La lógica central del comercio de materias primas: impulsada por los fundamentos
Los factores que afectan el precio de las materias primas, en última instancia, se dividen en dos categorías: por un lado, el ciclo macroeconómico, y por otro, la oferta y demanda específicas del producto. A esto se le llama en la industria “análisis fundamental”.
Tomando como ejemplo el petróleo, que es el producto energético más líquido, su volatilidad refleja directamente las expectativas de la economía global. Durante la pandemia de 2020, los bancos centrales de todo el mundo impulsaron políticas de flexibilización cuantitativa, lo que llevó a una situación de “dinero en exceso respecto a los bienes”, desencadenando una tendencia alcista en las materias primas. Esto ejemplifica claramente la fuerza de los fundamentos: cuando los ciclos de las principales economías globales resuenan en conjunto, la fuerza que impulsa las materias primas es mayor.
Además del nivel macro, en cuanto a un producto específico, también necesitas seguir la dinámica de toda la cadena de producción, transporte y almacenamiento. Es precisamente este análisis sistemático de los fundamentos lo que determina la dirección y la magnitud de los movimientos de precios.
La técnica necesita la guía de los fundamentos
Muchos traders acostumbran a depender únicamente del análisis técnico para tomar decisiones, pero esto es un error común en el comercio de materias primas. Aunque las señales en los gráficos técnicos pueden ayudar a identificar puntos de entrada, no pueden responder a una pregunta más importante: ¿cuánto durará esta tendencia? ¿Cuál será la magnitud de la corrección?
Solo los fundamentos pueden responder a estas preguntas. Por ello, en el comercio de materias primas, los fundamentos y el análisis técnico deben complementarse: los fundamentos proporcionan la dirección, y el análisis técnico optimiza los momentos de entrada. Solo así se puede aumentar la tasa de éxito y controlar el riesgo simultáneamente.
No todos los productos básicos valen la pena para comerciar
Productos que parecen tener una oferta y demanda muy grandes, no necesariamente son adecuados como activos de trading. Por ejemplo, la electricidad, aunque tiene una demanda enorme, su precio está limitado por restricciones regionales y de transporte, por lo que para la mayoría de los traders globales carece de sentido.
Los productos básicos que realmente valen la pena para invertir deben cumplir con varias condiciones:
Liquidez suficiente en el mercado — Solo con suficiente participación de fondos se garantiza una formación de precios adecuada y que estos no sean fácilmente manipulables. Los productos principales como petróleo, cobre y oro cumplen con este criterio.
Precio global unificado — El producto cotiza en varias bolsas en todo el mundo, formando un precio de referencia global. El oro y el petróleo son ejemplos típicos.
Facilidad de almacenamiento y transporte — Los metales y los principales cereales no se ven afectados significativamente por factores geográficos o climáticos.
Estandarización de calidad — Independientemente del origen, la calidad del producto puede ser certificada estrictamente. El oro y el petróleo cumplen con este requisito.
Demanda estable y amplia — La demanda global a largo plazo y sostenida de estos productos. El petróleo, gas natural, trigo y soja son ejemplos.
Fácil análisis fundamental — Los datos de oferta y demanda son relativamente transparentes, permitiendo a los traders juzgar desde una lógica económica en lugar de depender solo del análisis técnico.
Productos básicos de inversión recomendados
Basándose en los criterios anteriores, los siguientes productos tienen mayor valor para el trading:
Energía: El petróleo es el producto con mejor liquidez y mayor aplicación. Desde envases plásticos hasta gasolina para transporte, su cadena de valor cubre casi toda la economía.
Metales: Cobre, aluminio, plomo, zinc y mineral de hierro son insumos clave en la producción industrial. El cobre, por su conductividad y múltiples usos, es muy sensible a los ciclos económicos y a menudo se considera un “barómetro económico”.
Metales preciosos: El oro y la plata, por su rareza y resistencia a la corrosión, tienen propiedades de reserva de valor y cobertura. Cuando los activos de riesgo enfrentan presión, suelen ser la primera opción para refugiar capital.
Productos agrícolas: La soja, maíz y trigo, que se cultivan ampliamente en todo el mundo, tienen una demanda estable.
Productos blandos: El azúcar, algodón, entre otros, también tienen precios de referencia global, aunque su liquidez es algo menor en comparación con los anteriores.
Entre estos, el petróleo, el cobre y el oro conforman el “triángulo de hierro” del comercio de materias primas, y son los productos que los principiantes deberían dominar primero.
La esencia del comercio de materias primas
Desde una perspectiva macro, participar en el comercio de materias primas en realidad es un proceso de revaloración de toda la cadena industrial global. Cuando predices que la economía acelerará en el futuro, puedes aumentar tu exposición a petróleo y cobre; si anticipas una inflación persistente, el atractivo del oro aumenta.
Cada operación refleja una evaluación del panorama económico global, los ciclos industriales y el equilibrio entre oferta y demanda. Por eso, el comercio de materias primas suele ser considerado por los inversores institucionales como una herramienta clave para cobertura y valorización, junto con las acciones y los bonos.
Para obtener beneficios estables en el comercio de materias primas, no se trata de adivinar las fluctuaciones a corto plazo, sino de desarrollar una capacidad sistemática de análisis fundamental, y luego optimizar la ejecución con precisión técnica. Dominar esta metodología es el primer paso para recorrer el camino correcto en el comercio de materias primas.