La cuenta regresiva para 2025 solo tiene dos días, y el fuerte ascenso del oro y la plata ha eclipsado la popularidad del mercado de criptomonedas. Los primeros dominan la tendencia principal de los mercados financieros globales, mientras que los segundos experimentan días de corrección y consolidación. Por un lado, se acerca el cierre de un mercado alcista épico; por otro, se acumulan potenciales cambios de tendencia, y la configuración de fin de año ya perfila la principal incógnita en la asignación de activos para 2026. En 2025, el mercado global de metales preciosos ha experimentado un “mercado alcista” sin precedentes: el oro ha subido más del 70% en el año, la plata ha aumentado más del 170%, y el platino y el paladio han alcanzado máximos históricos. Detrás de ello, hay múltiples factores en resonancia: los bancos centrales de varios países continúan acumulando oro, destacando su valor estratégico; los riesgos geopolíticos elevan la aversión al riesgo; la incertidumbre sobre la confianza en el dólar aumenta la atracción por los metales preciosos; además, la escasez de suministros minerales y el crecimiento de la demanda industrial generan un desequilibrio estructural, especialmente en la plata, que lleva cinco años consecutivos de escasez de suministro y reservas en mínimos de diez años, mientras que la demanda rígida en sectores como la energía fotovoltaica intensifica la tendencia alcista. $BTC
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#加密市场小幅回暖
La cuenta regresiva para 2025 solo tiene dos días, y el fuerte ascenso del oro y la plata ha eclipsado la popularidad del mercado de criptomonedas. Los primeros dominan la tendencia principal de los mercados financieros globales, mientras que los segundos experimentan días de corrección y consolidación. Por un lado, se acerca el cierre de un mercado alcista épico; por otro, se acumulan potenciales cambios de tendencia, y la configuración de fin de año ya perfila la principal incógnita en la asignación de activos para 2026. En 2025, el mercado global de metales preciosos ha experimentado un “mercado alcista” sin precedentes: el oro ha subido más del 70% en el año, la plata ha aumentado más del 170%, y el platino y el paladio han alcanzado máximos históricos. Detrás de ello, hay múltiples factores en resonancia: los bancos centrales de varios países continúan acumulando oro, destacando su valor estratégico; los riesgos geopolíticos elevan la aversión al riesgo; la incertidumbre sobre la confianza en el dólar aumenta la atracción por los metales preciosos; además, la escasez de suministros minerales y el crecimiento de la demanda industrial generan un desequilibrio estructural, especialmente en la plata, que lleva cinco años consecutivos de escasez de suministro y reservas en mínimos de diez años, mientras que la demanda rígida en sectores como la energía fotovoltaica intensifica la tendencia alcista. $BTC