La mayoría piensa que las NFT nacieron en 2021 con los monos aburridos y Logan Paul, pero la realidad es mucho más interesante. El viaje real comenzó una década antes, cuando nadie las llamaba así.
El primer paso: tokenizar sin blockchain
Todo empezó en 2012. Meni Rosenfield, fundadora del primer exchange de Bitcoin en Israel, tuvo una idea loca: usar la blockchain de Bitcoin para demostrar que poseías algo único. Lo llamó Coloured Coins (monedas de color). El concepto era simple pero revolucionario: pintar bitcoins con metadatos para representar activos del mundo real. El problema era que Bitcoin tenía limitaciones técnicas enormes. Pero la semilla quedó plantada.
El primer NFT real (y cuesta creer el precio)
El 3 de mayo de 2014, Kevin McCoy acuñó Quantum en Namecoin. Era un octágono pixelado que pulsaba y cambiaba de color, acompañado de un videoclip creado por la esposa de McCoy. Se vendió por 4 dólares.
Nadie lo sabía entonces, pero acababa de nacer el primer NFT de la historia.
Lo más salvaje: cuando el mercado de NFT explotó en 2021, ese mismo Quantum se revendió por 1,5 millones de dólares. Un aumento de 375,000x. Así de loco fue el boom.
Etheria y los primeros videojuegos en blockchain
Meses después de Ethereum, apareció Etheria World: un juego de metaverso con fichas hexagonales que funcionaban como terrenos. Cada baldosa era un NFT que podías comprar por 1 ETH (menos de un dólar en 2015).
En 2021, esos mismos terrenos se cotizaban entre $130k y $150k. La historia se repetiría.
CryptoKitties: cuando las NFT paralizaron Ethereum
En 2017, CryptoKitties (creado por Dapper Labs, un estudio canadiense) cambió todo. Eran gatos coleccionables con atributos únicos que podías reproducir. En diciembre de 2017, el volumen de transacciones fue tan brutal que congestionó toda la red Ethereum.
Fue el primer “momento Aha” para el mundo: las NFT no eran solo arte digital, eran un fenómeno económico real.
Axie Infinity: cuando 2.5 mil millones de dólares entraron al juego
Pero el verdadero punto de inflexión fue Axie Infinity. Este juego de GameFi hizo que todos voltearan a ver los juegos blockchain. Los usuarios compraban tres Axies (criaturas NFT) para pelear, ganar AXS tokens y monetizar dentro del juego.
El resultado fue brutal: más de 1,500 millones de dólares en ingresos para Sky Mavis en su apogeo. Y aquí está lo loco: mientras el mercado cripto caía un 70% en 2022, los juegos blockchain crecieron 2,000% desde Q1 2021. Los videojuegos NFT representaban el 52% de toda la actividad blockchain.
El giro: de arte caro a utilidad real
En 2022, el mercado se limpió solo. Los NFT de millones se convirtieron en basura, igual que el Bumblebee NFT de Logan Paul.
Pero aquí viene lo interesante: después del “lavado de cerebro” del boom, instituciones y artistas empezaron a descubrir usos REALES:
En gaming: Los jugadores finalmente entienden que poseer realmente sus activos en cadena es diferente a renterlos en un servidor centralizado.
En bienes raíces: Michael Arrington (fundador de TechCrunch) vendió su apartamento en Kiev tokenizado. Jared Kenna (Traderhill) dividió su apartamento en SF en tokens y lo rentó por 75 años a $1/mes.
En caridad: Beeple vendió Ocean Front por $6 millones y lo donó a Open Earth Foundation. Durante la guerra Rusia-Ucrania, influencers cripto donaron NFT que el gobierno vendió para financiar su ejército.
El número que cambia todo
Analistas estiman que el mercado de NFT alcanzará $211 mil millones para 2030. No es solo arte digital—es tokenización de activos, gobernanza comunitaria (DAO), y reducción de intermediarios.
Lo que parecía un meme en 2021 era en realidad el primer acto de una revolución más grande: la tokenización de todo.
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De Coloured Coins a Axie Infinity: La verdadera historia de cómo las NFT conquistaron el mundo cripto
La mayoría piensa que las NFT nacieron en 2021 con los monos aburridos y Logan Paul, pero la realidad es mucho más interesante. El viaje real comenzó una década antes, cuando nadie las llamaba así.
El primer paso: tokenizar sin blockchain
Todo empezó en 2012. Meni Rosenfield, fundadora del primer exchange de Bitcoin en Israel, tuvo una idea loca: usar la blockchain de Bitcoin para demostrar que poseías algo único. Lo llamó Coloured Coins (monedas de color). El concepto era simple pero revolucionario: pintar bitcoins con metadatos para representar activos del mundo real. El problema era que Bitcoin tenía limitaciones técnicas enormes. Pero la semilla quedó plantada.
El primer NFT real (y cuesta creer el precio)
El 3 de mayo de 2014, Kevin McCoy acuñó Quantum en Namecoin. Era un octágono pixelado que pulsaba y cambiaba de color, acompañado de un videoclip creado por la esposa de McCoy. Se vendió por 4 dólares.
Nadie lo sabía entonces, pero acababa de nacer el primer NFT de la historia.
Lo más salvaje: cuando el mercado de NFT explotó en 2021, ese mismo Quantum se revendió por 1,5 millones de dólares. Un aumento de 375,000x. Así de loco fue el boom.
Etheria y los primeros videojuegos en blockchain
Meses después de Ethereum, apareció Etheria World: un juego de metaverso con fichas hexagonales que funcionaban como terrenos. Cada baldosa era un NFT que podías comprar por 1 ETH (menos de un dólar en 2015).
En 2021, esos mismos terrenos se cotizaban entre $130k y $150k. La historia se repetiría.
CryptoKitties: cuando las NFT paralizaron Ethereum
En 2017, CryptoKitties (creado por Dapper Labs, un estudio canadiense) cambió todo. Eran gatos coleccionables con atributos únicos que podías reproducir. En diciembre de 2017, el volumen de transacciones fue tan brutal que congestionó toda la red Ethereum.
Fue el primer “momento Aha” para el mundo: las NFT no eran solo arte digital, eran un fenómeno económico real.
Axie Infinity: cuando 2.5 mil millones de dólares entraron al juego
Pero el verdadero punto de inflexión fue Axie Infinity. Este juego de GameFi hizo que todos voltearan a ver los juegos blockchain. Los usuarios compraban tres Axies (criaturas NFT) para pelear, ganar AXS tokens y monetizar dentro del juego.
El resultado fue brutal: más de 1,500 millones de dólares en ingresos para Sky Mavis en su apogeo. Y aquí está lo loco: mientras el mercado cripto caía un 70% en 2022, los juegos blockchain crecieron 2,000% desde Q1 2021. Los videojuegos NFT representaban el 52% de toda la actividad blockchain.
El giro: de arte caro a utilidad real
En 2022, el mercado se limpió solo. Los NFT de millones se convirtieron en basura, igual que el Bumblebee NFT de Logan Paul.
Pero aquí viene lo interesante: después del “lavado de cerebro” del boom, instituciones y artistas empezaron a descubrir usos REALES:
En gaming: Los jugadores finalmente entienden que poseer realmente sus activos en cadena es diferente a renterlos en un servidor centralizado.
En bienes raíces: Michael Arrington (fundador de TechCrunch) vendió su apartamento en Kiev tokenizado. Jared Kenna (Traderhill) dividió su apartamento en SF en tokens y lo rentó por 75 años a $1/mes.
En caridad: Beeple vendió Ocean Front por $6 millones y lo donó a Open Earth Foundation. Durante la guerra Rusia-Ucrania, influencers cripto donaron NFT que el gobierno vendió para financiar su ejército.
El número que cambia todo
Analistas estiman que el mercado de NFT alcanzará $211 mil millones para 2030. No es solo arte digital—es tokenización de activos, gobernanza comunitaria (DAO), y reducción de intermediarios.
Lo que parecía un meme en 2021 era en realidad el primer acto de una revolución más grande: la tokenización de todo.