Noventa minutos al volante, pero las manos apenas lo tocaron. El último sistema de conducción autónoma manejó todo: cambios de carril, fusiones de tráfico, incluso esa intersección complicada cerca de la salida de la autopista. No se necesitaron intervenciones.
Lo que me sorprendió no fueron las especificaciones técnicas. Fue lo ordinario que se sintió. Mi esposa hizo una videollamada a familiares al otro lado del mundo mientras los niños dormían en la parte de atrás. El coche simplemente... conducía. Suave, predecible, casi aburrido en su competencia.
Esta versión representa un cambio. Iteraciones anteriores demandaban atención, listas para devolver el control en cualquier momento. Ahora es diferente. El sistema procesa decisiones más rápido, reacciona a conductores impredecibles con una inquietante calma.
Estamos observando cómo se cierra la brecha entre la conducción asistida y la verdadera autonomía. No en demostraciones llamativas o entornos controlados, sino en desplazamientos reales, tráfico real, vida real. El futuro no está llegando. Ya está navegando tu ruta diaria.
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Noventa minutos al volante, pero las manos apenas lo tocaron. El último sistema de conducción autónoma manejó todo: cambios de carril, fusiones de tráfico, incluso esa intersección complicada cerca de la salida de la autopista. No se necesitaron intervenciones.
Lo que me sorprendió no fueron las especificaciones técnicas. Fue lo ordinario que se sintió. Mi esposa hizo una videollamada a familiares al otro lado del mundo mientras los niños dormían en la parte de atrás. El coche simplemente... conducía. Suave, predecible, casi aburrido en su competencia.
Esta versión representa un cambio. Iteraciones anteriores demandaban atención, listas para devolver el control en cualquier momento. Ahora es diferente. El sistema procesa decisiones más rápido, reacciona a conductores impredecibles con una inquietante calma.
Estamos observando cómo se cierra la brecha entre la conducción asistida y la verdadera autonomía. No en demostraciones llamativas o entornos controlados, sino en desplazamientos reales, tráfico real, vida real. El futuro no está llegando. Ya está navegando tu ruta diaria.