Gate News informa que, según datos del mercado de predicciones de Polymarket, los usuarios están formando una expectativa unificada: es posible que el conflicto entre Estados Unidos e Irán tenga un giro a finales del segundo trimestre de 2026, siendo junio el período con mayor concentración de apuestas.
Desde la distribución actual de los datos, el mercado considera que la probabilidad de que el conflicto termine en marzo es baja, pero después de finales de abril, dicha probabilidad comienza a aumentar notablemente y alcanza niveles altos entre mayo y junio. Esta tendencia refleja una creciente confianza de los inversores en una posible distensión a corto plazo.
También se observan signos de cambios en el ámbito político. El 17 de marzo, Joe Kent, responsable de asuntos antiterroristas en Estados Unidos, renunció, supuestamente por tener una postura crítica respecto a la dirección de la guerra. Este evento se interpreta como una señal de que las diferencias internas en el gobierno se están intensificando. Además, según Axios, funcionarios de Estados Unidos e Irán han restablecido canales de comunicación directa, aunque aún no han iniciado negociaciones formales, lo que indica que ambas partes están explorando vías para reducir la tensión.
Los factores económicos también ejercen presión. La tensión en el estrecho de Hormuz ha elevado los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, agravando el riesgo de inflación global. Al mismo tiempo, algunos aliados en Europa y Asia no apoyan la expansión de la presencia militar estadounidense, limitando las posibilidades de una escalada del conflicto.
En el ámbito interno, con las elecciones de medio término próximas, la sociedad estadounidense está aumentando sus cuestionamientos a las operaciones militares continuas, y crecen las voces que exigen una estrategia clara de salida. La acumulación de estos factores pone en duda la sostenibilidad de una guerra prolongada.
Los analistas señalan que, a diferencia del conflicto entre Rusia y Ucrania, esta ronda de enfrentamiento está sujeta a restricciones tanto económicas como geopolíticas, por lo que su duración podría ser relativamente limitada. En general, el mercado prevé que Estados Unidos podría anunciar logros parciales y ajustar su estrategia militar a mediados de 2026, poniendo fin así al ciclo actual del conflicto.