

El mundo de las criptomonedas ha forjado una cultura propia, con celebraciones emblemáticas como el Bitcoin Pizza Day, que se conmemora cada 22 de mayo y marca un momento clave en la historia cripto. Aunque muchos conocen la versión básica de este suceso, la historia completa ofrece matices y detalles relevantes que a menudo se han pasado por alto o simplificado con el tiempo.
Cuando Laszlo Hanyecz adquirió 10 000 Bitcoin en 2010, esa cantidad representaba una posición considerable en el contexto de la época. Entonces circulaban alrededor de 2 millones de Bitcoins, por lo que los 10 000 BTC de Hanyecz equivalían al 0,5 % del suministro total. Para ponerlo en perspectiva: quien hoy controlara el 0,5 % de la riqueza global tendría en torno a 2,3 billones de dólares estadounidenses, una cifra comparable a la capitalización bursátil de las grandes tecnológicas.
Hanyecz alcanzó esa acumulación de Bitcoin gracias a su temprana adopción y a sus aportaciones técnicas al ecosistema. Fue clave en los primeros desarrollos de Bitcoin y se le atribuye la publicación del primer software de minería para macOS. Además, es considerado por muchos el pionero en descubrir que la minería con GPU era mucho más eficiente que con CPU. Gracias a ese hallazgo, logró minar Bitcoin de manera mucho más eficaz que otros usuarios de la época, lo que le permitió reunir los 10 000 BTC con los que realizó la histórica compra de pizzas.
No obstante, el descubrimiento de Hanyecz sobre la minería con GPU desencadenó de forma involuntaria una auténtica carrera armamentística en la comunidad minera. Lo que empezó como una mejora técnica derivó en una escalada competitiva por equipos cada vez más potentes: GPUs de alto rendimiento, ASICs especializados y operaciones mineras de gran consumo energético. Así, el panorama de la minería de Bitcoin evolucionó desde la visión descentralizada original hacia operaciones a gran escala con fuertes inversiones en hardware y energía.
Conviene destacar que, si bien Hanyecz fue el pionero de la minería con GPU, no se le puede atribuir ni responsabilizar en exclusiva de la posterior carrera tecnológica en la minería. Esta evolución fue el resultado de decisiones colectivas de los mineros que buscaban ventajas competitivas. Incluso sin el descubrimiento de Hanyecz, lo más probable es que la comunidad habría identificado por sí misma el potencial de las GPUs para minar. Es posible que el propio Satoshi Nakamoto ya conociera estas capacidades.
En contra de la creencia popular, Hanyecz no fue un inversor corto de miras, sino un visionario y un actor clave en el desarrollo inicial de Bitcoin. Su papel técnico y su visión han sido con frecuencia pasados por alto en los relatos históricos.
La versión comúnmente aceptada sostiene que Hanyecz pagó directamente 10 000 Bitcoins a una gran cadena de pizzerías por dos pizzas. Aunque esta simplificación tiene parte de verdad, la realidad presenta matices relevantes, especialmente en lo relativo a quién recibió realmente los 10 000 Bitcoin.
En realidad, la transacción fue distinta a lo que suele creerse. El 18 de mayo de 2010, Hanyecz publicó en el foro Bitcointalk una oferta: estaba dispuesto a pagar 10 000 Bitcoins a quien le proporcionara dos pizzas, bien preparándolas personalmente o comprándolas y llevándolas a su domicilio. Era, por tanto, una propuesta abierta a la comunidad, no una compra directa a un negocio.
Jeremy Sturdivant, miembro de ese foro, aceptó la oferta el 22 de mayo de 2010 y fue quien recibió los 10 000 Bitcoin a cambio de las pizzas. En vez de pagar directamente a una cadena de pizzerías en Bitcoin, Sturdivant realizó el pedido y pagó la entrega usando medios de pago tradicionales, organizando que las pizzas llegaran a casa de Hanyecz. A cambio, Hanyecz le transfirió los 10 000 Bitcoins. Así, la operación fue un intercambio peer-to-peer entre miembros de la comunidad, mediado por la infraestructura de pagos fiduciarios.
Este hecho dista mucho de la narrativa popular sobre la aceptación de criptomonedas por parte de grandes empresas. En realidad, la transacción puso de manifiesto el uso de Bitcoin entre miembros de la comunidad, no un hito de adopción comercial masiva.
A pesar de la distancia entre el mito y lo sucedido, el Bitcoin Pizza Day sigue siendo una fecha crucial para la comunidad. Esta conmemoración no celebra una revolución comercial, sino la conexión y el apoyo mutuo en los inicios de la criptomoneda. Al igual que se celebran hitos históricos o personales por su significado propio y no por reconocimiento externo, el Bitcoin Pizza Day cobra sentido para quienes lo valoran.
El Bitcoin Pizza Day merece celebrarse, no tanto por su supuesto impacto comercial, sino por lo que representa en términos de comunidad y evolución del movimiento cripto. Fue el reflejo de un pionero—Laszlo Hanyecz—un desarrollador brillante cuyas aportaciones técnicas marcaron el rumbo de Bitcoin, y el primer caso de uso real de criptomonedas entre particulares, con Jeremy Sturdivant como receptor de limitados 10 000 Bitcoin gracias a la participación comunitaria.
En vez de poner el foco solo en el valor actual de esos 10 000 Bitcoins, la comunidad debería reconocer las contribuciones técnicas de Hanyecz, el rol de Sturdivant en la operación y el pliego de avances que el ecosistema cripto ha logrado. Desde la minería optimizada con GPU hasta el desarrollo de smart contracts, NFT y tecnologías de tokenización, la comunidad ha protagonizado un progreso tecnológico sobresaliente.
Celebrar el Bitcoin Pizza Day de forma significativa implica reconocer toda la historia: valorar el trabajo de Hanyecz, saber quién recibió realmente los Bitcoin y cuál fue la naturaleza real de la operación, y apreciar el camino recorrido. El verdadero valor de esta fecha no reside en el importe de la transacción, sino en lo que simboliza sobre la comunidad, la innovación y la visión colectiva que impulsó el desarrollo de las criptomonedas.
Laszlo Hanyecz intercambió 10 000 Bitcoin por dos pizzas en 2010, cuando el Bitcoin valía en torno a 41 dólares. Con el tiempo, gastó la mayoría de sus Bitcoins en diferentes compras. Hoy, esas monedas valdrían miles de millones, lo que convierte esta operación en internal cripto legendaria y uno de los ejemplos más célebres de "arrepentimiento" en la historia del sector.
En 2010, cada Bitcoin rondaba los 0,08 dólares. Así, 10 000 Bitcoin equivalían entonces a unos 800 dólares.
Laszlo Hanyecz es quien, en 2010, pagó 10 000 Bitcoins por dos pizzas. Esta operación marcó una de las primeras aplicaciones reales y relevantes de Bitcoin en el mundo.











